jueves, 15 de diciembre de 2011

VARIACIONES SOBRE EL ARTE DE NO DECIR NADA

La resistencia inútil de pensarse en la flor de lo pretencioso. Creer de algún modo que juntar palabras tiene efectos irrevocables. Pero no, no los tiene. Existen efectos de causas demasiado previsibles. Está la posibilidad de hacerlo todo mal y después fingir premeditación.
Porque aunque el tiro se nos no haya escapado accidentalmente, aún así existe la posibilidad de haber cometido el crimen perfecto.

SOMOS YO

Sherlock Holmes golpeó la puerta. Un hombre pequeño y mal vestido lo hizo pasar a él y a sus dos acompañantes, Watson y Lestrade. Cuando los tres estuvieron en un viejo salón en desuso, fue Holmes el primero en hablar.
-Usted me invitó –dijo-. Seguramente para exponer su macabro plan.
-Así es –dijo el hombre sin inmutarse-. Están aquí para contemplar cómo cometo un crimen tan perfecto que ni usted podrá resolverlo.
Todos permanecieron en silencio, estudiándose unos a otros. La batalla mental entre aquellos hombres prometía extenderse durante horas. Pero Lestrade, impaciente, sacó su revólver y disparó sobre Holmes y sobre el hombre.
-Alguien tenía que silenciar a esos pedantes –aprobó Watson.
El doctor no lo sabía, pero debajo de las facciones de Lestrade se escondía Holmes, maquillado hábilmente.
Lestrade no lo sabía, pero debajo de la de Watson, también.

COSAS QUE PASAN

Cada vez que había un corte de luz en el Museo de Cera de Madame Olga, la estatua de Casanova desaparecía, ocasionando búsquedas desesperadas, pequeños escándalos, revuelos.
Se la encontraba más tarde, seduciendo fogosamente a unas cuántas velas que los empleados encendían para iluminarse un poco.

BAJAN

Salgo de mi departamento y como el ascensor no funciona, me decido por las escaleras. Sin embargo, estas no parecen terminar nunca y doy vueltas y vueltas sin llegar nunca al piso de abajo.
Horrorizado descubro que cien escalones más abajo descansa un esqueleto polvoriento.

viernes, 18 de noviembre de 2011

ELLA ME CONOCE BIEN (MOONLIGHT DRIVE MIX)

Paredes de papel en ensueños, bajo un sueño japonés, escribiendo nuestra historia en la caligrafía de la piel que se sabe cálida brisa. Somos dos que desconocen la apelación del final, sabemos ser quiénes somos.
La amo y ella lo sabe. Las palabras son tinta que pronuncia nuestro nombre en la elipsis de una luna imaginada que amortigua el pasado que no necesitamos.
La noche susurra y nos besamos tenues bajo el vértice de un haiku que nadie conoce.

jueves, 10 de noviembre de 2011

BICHOS

¿Cómo combatirlas? ¿Cómo soportar verlas cuando emergen de la oscuridad de la cocina, del baño, o incluso del cuarto? ¿Cómo tolerar la idea de que puedan tocarnos incluso por accidente?
Madres, abuelas, tías mal maquilladas que nos regalan calzoncillos y medias en cada cumpleaños.

ENCUENTRO DE ALGUN TIPO

Cuando desperté, descubrí que un hombre me observaba atentamente. De inmediato supe que era un fantasma o un sueño. La explicación del evento, en cualquiera de sus variantes, era obvia. El hombre parecía tan sereno como yo y permanecía en silencio. Quizás pensaba que yo podía ser también un espectro o alguna simple fantasía onírica.
Era temprano para ir a la oficina y supuse que tendría un tiempo para meditar sobre las implicaciones metafísicas del asunto, pero entonces mi mujer entró al cuarto y lo interrumpió todo. Supe que no sería difícil que comprendiese la fenomenología del hecho, pero sí complejo explicarle por qué aquel hombre y yo permanecíamos desnudos en la cama, tiernamente abrazados.

OCTAVO B

Mi romance con la bailarina no prosperó. Ella se paseaba todo el día por el departamento dando saltitos descalza. Yo trataba inútilmente de agarrarla en alguno de sus vuelos, pero fracasaba estrepitosamente. La mayor parte de los días yo no hacía más que terminar en el suelo, herido por el golpe contra algún mueble inoportuno. Ella, por su parte, sólo se dedicaba a su arte y exageraba cada vez más sus giros y especialmente sus largos saltos.
Pero no, no fue por despecho sino por descuido que dejé el ventanal abierto de par en par.

PSICOPATHIA SEXUALIS

La mujer desnuda permanece en la cama sin que nadie se le acerque. En el armario, dos hombres con capuchas de latex acarician ropa interior y muerden zapatos.
Un tercer hombre, más pequeño, aguarda en el living. Sonríe pasivamente. Su cuerpo está quieto. Cuando alguien toca el timbre, él grita satisfecho.

sábado, 22 de octubre de 2011

PROFUNDIDAD DEL ESPACIO

Se dirigen en busca del mar. No logran hallarlo. Buscan libros, no están. Desean saber, no pueden. No hay de qué o quién aprender. Uno al otro, se miran, sin comprender. Una sombra cruza, fugaz, frente a ellos. Piensan interrogarla. Pero la oscuridad también es una página en blanco. Un espejo que reconoce y luego olvida.
Lluvia, el mar anida dentro de los párpados. Caminan como ciegos, sintiendo algo al fin. Los dedos tantean las gotas. La sed es el fuego.
Y en millones de años luz, pequeños, están vivos, y arden.

(Soph Shinigami Evans & Alejandro Bentivoglio)

PAIN IN MOTION

Quemen las maneras de gritar. Griten, en silencio. Griten, con el cuerpo. Griten, con el arrepentimiento dentro. Luego, callen. Escuchen la nostalgia de los que duermen descalzos. De los que lloran con temor. Hagan de las palabras esta escritura de piel, este humo, este olvidar. Derramen las lágrimas que devorarán la fe de nuestros cuerpos.
Todo este tiempo escapando del camino que guarda todas nuestras huellas. A veces, rabia. A veces, odio. A veces, la simpleza del dolor.
A veces, ser todos los imposibles, decírmelo de nuevo: Háganme, séanme, construyan de mí este rompecabezas que no es imagen sino reflejo de un imperceptible movimiento.


(Soph Shinigami Evans & Alejandro Bentivoglio)

NEBLINA

La neblina se esfuma en la necesidad. Cuando no hay nada que ocultar, cuando no hay nada que escuchar, cuando las manos no se extienden como escalofríos en la columna de un cuerpo hecho grito y palabra, cuando no existe a quien interrumpirle la vista, coartarle la luz de un paisaje, ella desaparece, dejando borrosos recuerdos de lo que alguna vez fue. Tan borrosos como ella misma, dejando el camino despejado con el halo de su ausencia, listo para ser transitado nuevamente, a la espera de alguien mucho más que cualquiera, pero mucho menos que nadie, una sombra de una sombra, el roto corazón que late en la oscuridad de un suspiro.

(Soph Shinigami Evans & Alejandro Bentivoglio)

OPEN DOORS

Me ahogo en mi propio mar. Lo insoportable pasa a ser soportable si resistimos a ello. Pero este no es el caso y el tiempo pasa, mientras las cosas naufragan inmóviles y ojos desnudos contemplan la ausencia y el silencio de quien alguna vez estuvo pero ya se ha ido. Me digo que lo que fue ya no es. Me digo que nadie llorará sobre la pálida pared del abismo. Nadie olvidará.
Absorta puedo ver la imposibilidad de los hechos, capturada en la esperanza de los invisibles. Un sepulcro o una cobardía. Susurros de un mundo mejor que espera más allá de la tierra removida.
No tener miedo de la eternidad, ser libre, con mi cuerpo cayendo, cayendo como las hojas que el otoño conoce.

(Soph Shinigami Evans & Alejandro Bentivoglio)

sábado, 1 de octubre de 2011

MASCOTAS

Hoy ya no pude encontrar ni siquiera un pelo en mi cabeza. Decidí ocultar mi calvicie con un sombrero. En la calle nadie parece notarlo. Excepto unos niños, que con sus manitas temblorosas señalaban el bolsillo de mi saco, peludo, palpitante.

EL EMPLEADO DEL MES

De todos los empleados que duermen en las oficinas, yo soy el único sonámbulo que aún sigue trabajando. Esto me ha ganado varias recomendaciones de mis jefes y estoy seguro que el ascenso es inminente.

Hoy por la mañana, justamente, le decía a González que no me sorprendería que el mismísimo Gerente General deje una almohada en mi escritorio para mi solo.

LO QUE REALMENTE IMPORTA

Aislar las llamas del fuego puede perdernos las manos, pero cuánto respeto de las salamandras habremos ganado en el intento.

sábado, 10 de septiembre de 2011

DULCE

Mario es frío, fantasmal, transparente. Como el reflejo de un silbido en la oscuridad. Sus pasos son suaves, afeminados, y su voz completamente lampiña. Poco hay de varonil en el espectral y dulce Mario.

A veces queremos decirle que haga algo diferente. Que se nos manifieste de una forma que provoque el pánico más absoluto. Pero él dice que no, que prefiere ser así. Pegarle un tiro a alguien, de vez en cuando, con algún arma de bajo calibre. Quizás reírse de su víctima y alejarse, con esos pasitos cortos que casi ni dejan huella en la sangre que lentamente va ganando el piso.


(Alejandro Bentivoglio & Daniel Juárez Dion)

TIEMPOS DE AMOR

Las muletas de Menina cayeron ruidosamente sobre los azulejos de la cocina. Recamier la observó inmóvil, como si la escena se le antojase ayuna de interés. Menina se desplomó, rompiéndose parte de la boca. La sangre quedó como un testimonio o una forma de pregunta.

Recamier se acercó a la mujer y la observó. Ella se dio vuelta, como un extraño animal extinto. Tenía la cara peculiarmente hermosa.

Recamier se inclinó para besarla. Ella aceptó los labios ajenos con una frialdad incomparable. Recamier se levantó y miró a Menina. Ella lo miró como si él no estuviese ahí. Luego se levantó con dificultad. Ya sabían lo que era el amor. Les quedaba el olvido, cosas triviales como tomar las muletas o, en el caso de Recamier, irse sin mirar nunca hacia atrás.

(Alejandro Bentivoglio & Daniel Juárez Dion)

EN LA CARNE

Recorrió la carne con la lengua, como intentando recordar algún sabor milenario, algo que lo conectara con ese pasado que tan desesperadamente estaba tratando de reconstruir. Luego masajeó aquellos nervios, la superficie suave y a la vez incomprensiblemente rojiza, de plena crudeza que tenía ante sí. No se sintió diferente. No halló respuestas ni se hizo nuevas preguntas. Lo invadió un extraño cansancio, como un presagio del sueño o de la muerte, metáforas de la misma imposibilidad.

Casi con indiferencia, regresó el bife al congelador. Kiara no tenía que saber de sus hábitos nocturnos. Bruno trató de no hacer ruido mientras se acostaba. Trató de no pensar en nada y se dio cuenta, con expectante vacío, que ya se estaba haciendo muy bueno en esa práctica de la ausencia.


(Alejandro Bentivoglio & Daniel Juárez Dion)

LATE NIGHT

Hemos logrado encerrarlo en el baño. La puerta no es muy resistente, pero él tampoco es demasiado fuerte. Son sus gritos los que nos preocupan. Generalmente a los vecinos les preocupan muy pocos los gritos que provienen de nuestro departamento, pero esta vez el horario es bastante inoportuno. No sé por qué elegimos este momento y no otro. Teníamos todo el día para nosotros, pero preferimos ceder al impulso del instante.

Le pregunto a Hanna si ella piensa algo al respecto. Ella se encoje de hombros. Supongo que las cuchilladas que le dimos a papá antes de meterlo en el baño harán que se desangre en un rato, que se debilite y deje de gritar. Igual ponemos la televisión, un poco fuerte para tapar el resto. Ahora hay dibujos animados toda la noche. Pienso que para matar a mamá no tendríamos que improvisar tanto, ser un poco más adultos. Pero no digo nada, tengo sueño y mañana debo ir a la escuela. La maestra nos ha dicho que finalmente aprenderemos a dividir y multiplicar.



(Alejandro Bentivoglio & Daniel Juárez Dion)

jueves, 8 de septiembre de 2011

LA VIDA VEGETAL

Suavemente suspiran los árboles. Agitan sus ramas y si no hace mucho calor corren por el campo evitando vacas y niños que intenten perseguirlos con palos o arrojarles piedras.

Cuando llega la noche se acurrucan en algún lugar lejano. Dejan unos pocos frutos y siguen su rumbo al día siguiente.

Si se sienten solos, prueban entrar a alguna casa y se quedan de una a dos semanas quietos en una maceta cualquiera.

EL SOLITARIO

El muerto se ve tan pequeño, tan frágil en su pequeña caja de madera. Casi parece nostálgico de que alguien del velorio lo toque.

Sin embargo, sería incapaz de arruinarles el día pidiéndoles que lo abracen, o que al menos cierren la tapa y lo dejen solo de una vez por todas.

EL HUÉSPED

El espanto que nos convoca a casa es el mismo que tal vez nos hace salir de ella. Alguien duerme en nuestras camas y se toma nuestra sopa. Ir o volver no soluciona nada. Revisar todos los pisos tampoco. En alguna parte siempre encontramos unos cuantos ricitos de oro, pero sólo eso. Ha sido en vano cambiar las cerraduras.

Todo esto nos parece de lo mas extraño. Nuestra madre cada día cocina peor.

lunes, 5 de septiembre de 2011

NO PUEDE LLOVER POR SIEMPRE

Vendame los ojos, y dejame caer en tu abismo. Ahogame con tus besos. Golpeame con tus caricias. Tarde o temprano el amor será heridas. Desvive mis días, las manos encontrarán los caminos perdidos. No me dejes en la soledad de esta lluvia de pupilas en celo, de esta carne que llama al otoño. Sé mis huesos, sonrisa curva en el éter del pasado de caderas, de la honestidad de esta desnudez.

Convócame el universo en la morosidad de la noche, llama cada estrella por otro nombre, llama a todo el mundo para que conozca lo oculto.

Espera el sol junto a mí, yace en la noche de las noches. Cuando el silencio ronda y no somos nadie, por fin no somos nadie más.


(Alejandro Bentivoglio & Carolina Gulisano)

MEDICATE (THE BROKEN ONE)

Despierto escuchando temblores lejanos. Son bruscas huellas inconscientes que abren surcos imaginarios. Tienden redes, vínculos, sogas y puentes. Ejercen fuerza abstracta e ilimitable. Medican el camino del agua, recortan toda intención o movimiento, cubren la estela de mis estelas.

Despierto soñándome. Soy lo que permanece entre mitades, separado por mil partes. Fragmentos reflectantes, mecánica de los vencidos, tus labios y la forma de decir adiós, correr, de cortar las sogas, de hacer islas de cada puente, de desvincular el ojo de la pupila.

De decirme que en este modelo faltan piezas.


(Alejandro Bentivoglio & Carolina Gulisano)

CAN YOU SEE ME?

Cierro los ojos y veo tu nombre escrito en las paredes de mi mente. Trato de leer esa suave caricia de tu presencia junto a la mía, Llegando a descubrir ese misterio que nos une, llegando a encontrar memorias de los pasos que a veces escucho. La metamorfosis geométrica de saberme ajeno. Estás en sueños que se evaporan en mi recuerdo, en sombras que asoman en la timidez de un día nuevo. ¿Vas a saber quién soy cuando el silencio nos grite? ¿Vas a pronunciar mi nombre, este destello que ahora es razón y locura?

¿Acaso vas a escribir mi cuerpo con las palabras de tus manos?


(Alejandro Bentivoglio & Carolina Gulisano)

domingo, 4 de septiembre de 2011

TÓCALA DE NUEVO

Las noticias que nos vienen de Londres son abrumadoras, escalofriantes, terribles: las plantas atacaron la ciudad, destruyendo todo a su paso. También nos informan que todos están ciegos, paralíticos, inermes. Las plantas tienen voluntad y esa voluntad es genocida: por fin han aprendido de nosotros. Ya las autoridades tienen un plan, sin embargo: llamar al jardinero de Hamelin que con su flauta guiará a malvones y helechos hasta despeñarse en algún vivero del fin del mundo.


(Alejandro Bentivoglio & Esteban Moscarda)

LAS TRINCHERAS

En cualquier lugar del perímetro puede haber una mina enterrada, o varias. El sargento se lo avisó a todo el mundo pero nadie quiere prestarle atención. Los soldados rasos se pasean bebiendo cócteles con ridículas sombrillas y los de más alto rango comentan el calor insoportable de las batallas en países subtropicales. Los mozos, por su parte, no se acercan al jardín y el patio está cubierto de desprevenidas gaviotas.

Puede ser que antes de que se sirvan los postres, se escuche una terrible explosión, tal vez un grito desesperado. Pero ya ha entrado la hija del general y todas las miradas se dirigen hacia su diminuto vestido azul.

LO QUE SE OCULTA

Reviso los dos cajones de la mesa de luz, temiendo lo que pueda llegar a encontrar. No es la primera vez que mi mano tantea formas incomprensibles. Cosas que oscilan entre la viscosidad y un ominoso estado semilíquido. Nunca tuve valor de mirar directamente al interior, solo dejo que mi mano descubra el contenido de los cajones.

Cuando me siento satisfecho con mi inspección los cierro con llave. Y trato de dormir haciendo oídos sordos a esos ruidos que vienen del cajón derecho.

SUAVE

Él pensaba que todos los cuchillos eran parecidos. Sin embargo, su esposa había comenzado a acariciar más que de costumbre uno de los que estaban en el cajón. Mucho, pero mucho antes de que él llegara a su casa con un rastro de rouge en su camisa arrugada.

DÍA DE CLASE

El maestro pidió el cuaderno al niño. El niño se lo entregó y el maestro pudo ver que solo había garabatos y dibujos sin sentido.

-¡Usted es un irresponsable! –gritó el maestro-. ¡Vaya a la dirección!

El niño asintió con gesto cansino, el gesto del que conoce bien la terrible distancia que separa la infancia de la adultez. Se levantó del pupitre con extrema delicadeza, se alisó los bigotes y salió del aula.

SPLEEN CANIBAL

Bruno abrió los ojos y vio un pequeño japonés que lo estaba cortando en pedazos.

-¿Qué se supone que hace?

El japonés sonrió y le cortó una pequeña porción de cuerpo que devoró en segundos.

Quizás no entiende el idioma, pensó Bruno. Luego se echó hacia atrás. Se sentía cansado, le dolía la cabeza.

Pensó en decirle al japonés que hiciera menos ruido al masticar.

martes, 16 de agosto de 2011

CAMINO DEL PERDEDOR

No me espera nadie cuando llego al aeropuerto. No me extraña, no soy alguien importante. Tomo un taxi que me cobra de más. El hotel es miserable y la atención es terrible. Hace mucho frío y no recuerdo el nombre de la ciudad en la que estoy.

Pido indicaciones, pero nadie habla el idioma. A la noche ceno sin hambre. Miro mis valijas vacías. Los aviones tienen la propiedad de ser ausencia en movimiento.

Duermo en el suelo. Durante la madrugada me quitan la habitación para dársela a otros huéspedes. El resto de la semana es más o menos lo mismo.

En una tienda de recuerdos busco sin suerte una postal que diga: Olvido de Ninguna Parte.

viernes, 5 de agosto de 2011

DEMONIO DE TELA

Implacable y cruel. Irremediable y maldito. Impenetrable y vacío. Inapelable y egoísta. Irreparable y sombrío, el paraguas roto se retuerce en nuestras manos, enredándonos en su danza de viento, tela y lluvia. Llevándonos el sombrero, empapándonos, dejándonos a la desnudez de nuestra dignidad perdida. Haciendo que lo soltemos y que apenas podamos dedicarle una mirada a ese punto que se pierde, que se aleja, que arrastra una parte de nosotros con él. Quizás la única parte seca de nuestra moral en líquido derrumbe.


(Alejandro Bentivoglio & Minerva Rodríguez)

CAYENDO

Qué poco importa el tiempo remoto que se escabulle por las ingles hasta gotear a los suelos del infierno. Cuando los cuerpos se olviden y la imagen suspendida de tu luz se pierda encontraremos posibles paraísos perdidos.

En lo inmóvil, mientras, hallaremos las tierras concebibles, los monstruos de todo abismo. Los cuerpos de toda pasión.

El enceguecer del amor y la lágrima que es piel, que es sangre, que es caída, que es beso dado a la sombra, que es recuerdo, que es nosotros, que es desierto, que es ciudad, que es palabra y ahora también silencio.

(Alejandro Bentivoglio & Minerva Rodríguez)

THE TRUE TOY STORY

Se nos han acabado las pilas. No hay batería que sirva. Los enchufes quedan lejos. La electricidad es un lujo ajeno.

Hay muerte en las nubes grises, hay temor en las noches negras de todo lo oculto, de todo lo vacío, como el corazón que no ha recordado latir. Hemos ido tan lejos, tanto tiempo.

Y ahora vamos cayendo, uno a uno. Pequeños juguetes olvidados. Cadáveres de plástico, suspiros de los días pasados. Articulados o a control remoto, da igual.

La infancia se disipa como la lluvia y las sonrisas en nuestras caras, apenas marcas de fábrica que algunos perros muerden para pasar el rato.


(Alejandro Bentivoglio & Minerva Rodríguez)

IMPENSABLE

Lluvia, lluvia sobre la tierra, empapando los sentidos. Poco a poco llegando, hasta el prohibido y oscuro pensamiento, atorado para siempre entre los huesos. Pequeños encuentros, pequeños sueños.

Alas que escucho en las tormentas, ojos que atraen con sus uñas para despertar. Acaso diga adiós, acaso diga lo siento. La fatalidad infecta la luz con su piel y congelamos el lento reptar de lo que aguarda.

Qué tristeza la de ser parodia, lugar común del eco. Saber que aún en la risa acecha lo impensable.

Qué tristeza la de un día cualquiera, olvidando lo que recordamos, hablando de cosas sin importancia. Gritándole a ventanas cerradas.

(Alejandro Bentivoglio & Minerva Rodríguez)

PERVERSION DE LA VERDAD

En la orilla interior de infierno, silenciosa planea la noche. Eclipsados por muros, la luz es semilla de deseos que se marchitan, de descubrimientos que bordean secretos.

Un lago de plata es cuerpo reconocible, una llamada es mano que se extiende. Una sombra es la única, pero se acompaña en el frío de los árboles que hablan en los juegos del exterior.

La llama existe aún al final de los sueños deconstruidos, la verdad es una manera de ocultar la lejanía. Pero el miedo también conoce de tiempos, de caricias y de formas de reconocernos cuando nos creemos ciegos.

(Alejandro Bentivoglio & Minerva Rodríguez)

FATIGAS DEL SÁDICO, PRIMAVERAS DEL MASOQUISTA

Enfermo de todo, gozando las agonías de la menta atormentada va tiñéndose de rojo el futuro y el dolor ya no es alegría a los ojos indolentes del sadista. La busca de la víctima es ya un fastidio. El antiguo, descarnado placer de la tortura, qué lejos queda cuando el cuerpo pesa y los filos son esquivos.

Qué envidiable, entonces, se nos hace la simpleza del masoquista. Capaz de flagelarse con la levedad de un pensamiento recurrente. Qué loables sus alabanzas a la culpa.

Solo, lejos de la pereza, él sí que puede captar la esencia de esta insoportable satisfacción que le sube mientras se regodea en su propia miseria, haciendo de su sufrimiento, la eternidad de este presente gozo.


(Alejandro Bentivoglio & Minerva Rodríguez)

lunes, 18 de julio de 2011

KORN

Chicas blancas miran hacia el abismo. Nadie las empuja, pero se balancean como si fueran a caer. El viento sopla sobre los campos de maíz, el sol es del color de la sangre.

Chicas blancas ríen y juegan en el borde del abismo. Se escuchan extraños gritos a lo lejos, como murmullos que se pierden con sólo pensarlos. ¿Cuándo alguien recordará? ¿Cuándo vendrá la siega a llevarlo todo?

Chicas blancas ocultan el abismo en sus vestidos cuando vuelven a casa. El viento sopla sobre los campos de maíz, el sol es del color de la sangre.

LO QUE DEJO ATRÁS

A veces me detengo y me doy vuelta. Intento rastrear mis pasos, el camino que dejé atrás. Encuentro zapatos, cenizas, pequeños huesos, extrañas piedras con forma de lágrima, medias que no combinan el color.

INTERVALO DEL HOMICIDA

Buscando el cadáver de su esposa, a la que apenas recordaba haber asesinado, encontró unas cartas que ella le había escrito muchos años atrás. Se sentó a leerlas y no pudo evitar llorar como un chico que ha descubierto que su madre nunca volverá.

Incluso el cuchillo que guarda sin limpiar en la cocina, parece más pequeño en la hora de recuerdo.

EL VAMPIRO PIERDE SU DUELO FRENTE AL SOL

Presiento un conato de disputa bajo el ojo, un amagar de pestañas que se abalanzan más lejos del párpado ante el inminente amanecer de la pupila. Es en vano precipitar las manos para evitar el contacto de luz que finalmente nos alcanzará.

La lágrima (primer rastro del combate perdido), se desplaza y se despereza hasta la empuñadura de la cara, arrastrado con ella todo resto de dignidad vampirica.

miércoles, 13 de julio de 2011

WELCOME TO WHEREVER YOU ARE

No tengo más que estos acertijos, este caminar por bosques que dan su aliento después del mar. Busco las palabras que no fallen, mis pasos que se quedan en equipajes de vuelos alrededor de mapas sin nombre.
No tengo más que estas cruces que marcan tesoros de leyenda, aventuras sin héroes que pilotean sus desgracias haciéndose paisaje de ceniza.
No tengo más que este buscar el oxígeno de la montaña más lejana, la más alta, allí donde cierro mis ojos y recuerdo, con el fervor de los devotos, tu sonrisa.

EL LENTO OCEANO

Mil vasos rotos, amenazantes cristales. Un par de pies desnudos, tan cerca. Una madeja de hilo transparente, invitando un recorrido por una habitación sin luz. Ladridos de perros en la noche, un dulce aire malsano desprendido de la cama abierta, mis ojos cerrados. Párpados de agua donde los peces nadan, eludiendo mi nariz, la textura de mis labios. Cuántas escamas alcanzan mis dedos a sentir, ellos tan pegajosos, escurridizos, tocándome.
La fauna de mi cuarto, selva de licores pensativos. ¿Escuchaste alguna vez el miedo o la lluvia cayendo entre mis costillas abiertas a la mano de un corazón doliente?
Dilo ¿Alguna vez escuchaste los lobos que cobijan mis lágrimas o solo te quedaste ahí parada, sin saber nada, esperando que alguien recogiera la sal que congela al mundo?

(Alejandro Bentivoglio & Minerva Rodríguez)

miércoles, 6 de julio de 2011

MATRIX CLASE TURISTA

Subí al colectivo a eso de las 9; a la media hora ya estaba sentado frente a mi pc, odiando la rutina. Pero en ese momento, el tiempo me hizo una jugarreta: el tiempo, que es movimiento, se detuvo. Al principio, pensé que era un error de percepción, como un deja vu. Pero a los pocos instantes, la extrema quietud se afianzó en la realidad. Creí, entonces, que aquello era de lo que hablaban los antiguos místicos, ese instante de iluminación en el que todo encuentra su lugar, su forma adecuada, un momento en el que nos hacemos uno con el universo.
Pero abruptamente desperté de mi ensueño. González me miraba desde sus anteojos gastados. Su dedo apretaba el reset de la máquina.
-Se te colgó windows -dijo, volviéndome a la normalidad del movimiento continuo.Luego se alejó, como un heraldo negro de un mundo vacío, construido en la poca eternidad de un código binario que a veces, solo a veces, se permite olvidarse qué son ceros y qué son unos.


(Alejandro Bentivoglio & Esteban Moscarda)

miércoles, 29 de junio de 2011

EL FRIO DESIERTO DE LO LEJANO

El astronauta puso su pie en la luna. Pensó alguna frase brillante, pero no se le ocurrió nada. Clavó su bandera junto a todas las otras. Volvió a su nave y comunicó al planeta que la misión estaba cumplida.

Los habitantes de Plutón no prepararon ninguna bienvenida a su héroe espacial.

EL MISTERIOSO CUARTO DONDE A VECES SE VIVE

En un rincón vive un hombre que no conozco. En otro vive una mujer que me ignora. Los otros dos lados de la habitación me son inalcanzables. Generalmente me paro en el medio y observo los contornos de lo visible.

Algunos observadores externos han criticado mi evidente negativa a buscar una puerta. Sin embargo, sólo yo sé la verdad sobre el piso que se hunde y sobre el más extraño techo que se humedece unas noches sí y otras no.

TRUE LOVE

Siguió por el pasillo hasta llegar al fondo. Una mujer pequeña lo esperaba en un rincón. Él le besó la frente. Ella sonrió y le mordió ferozmente el tobillo, arrancándole la piel, la carne y el hueso.

Él cayó sabiendo que ella lo devoraría. Que era inútil resistirse, porque un hombre enamorado ya no sabe cómo decir que no.

EL ANCIANO

Talla el silencio con sus manos y forma una pequeña estatua que se le parece enormemente. Cuando decide darla por terminada, la coloca en una repisa y, si llega la visita, dice que es algo que le regalaron unos parientes que hace mucho que no ve.

jueves, 16 de junio de 2011

SUPERHEROES

La capa no alcanza para volar. Padres muertos o cualquier otra historia trágica no es suficiente para no verse ridículo en un disfraz de murciélago. El diseño, sin embargo, empieza por las botas. El color y un material resistente es lo primero que debe tomarse en cuenta. Los guantes son opcionales. Los accesorios de todo tipo son indispensables.

En el caso de elegir la supervillanía, es conveniente lucir una calvicie incipiente o algún defecto de nuestra persona que puede justificar esa satánica maldad que nos empeñamos en propagar.

EL TERROR

El fantasma se pasea por los cuartos, ajeno a cualquier mirada que alguien pudiese dirigirle. De vez en cuando exhala un largo suspiro. Hace rato que desistió de provocar el pavor y se limita a frotarse ectoplásmicamente contra el techo.

Los sábados, sin embargo, no aparece por la casa. Es día de limpieza y tiene un temor no demasiado injustificado hacia los plumeros.

DIFICULTADES DEL AUTOMOVILISTA

Mi automóvil es pequeño. Cuando cierro la puerta me invade una ligera desesperación. Una clara asfixia. Tardo unos cuantos minutos en acostumbrarme a ese encierro y solo una vez que logro abrir al menos dos ventanillas me siento ligeramente dispuesto a manejar. No me gusta el tráfico ni el ruido de la ciudad.

En ocasiones me dirijo hacia el aeropuerto y me quedo en el estacionamiento. Abro las puertas y miro el cielo durante un rato. Más tarde me coloco otra vez el cinturón de seguridad y cierro las puertas sin ponerle seguro a ninguna.

viernes, 10 de junio de 2011

HISTORIA DE UN REINO

Tarde o temprano el rey se cansará. Y su reino, hoy uno de los más prósperos de todo el continente, será invadido por la maleza, los escombros y la ruina.

Ya las tropas rodean la gran capital y la gente no puede aguantar tanto miedo. Las armaduras tienen el color de la muerte y los pocos caballeros valerosos del reino poco pueden hacer ante tanto bombardeo propagandístico.

Ya llega el tiempo de los tiempos y los súbditos terminan aceptando a los invasores y se hacen uno con el asedio. Los ajenos y los propios son el mismo cuerpo que avanza hacia el castillo, que rompen todo, que descubren que el rey es solo un muñeco de paja, con ojos de botones. Que si uno de ellos, revolucionarios de la traición, se hace un corte en la piel, de la herida saldrá aserrín y nada más.

(Alejandro Bentivoglio & Esteban Moscarda)

BREAKING UP

Es un día soleado, se podría decir que precioso. Pero ni él ni ella pueden apreciarlo, quizás los gritos de los que pululan por ahí. Algunos insultos, algunos abucheos, no se entiende demasiado bien lo que sucede. Ella está ahí, acomodada con una delicadeza impensada, como si esperara algo. Se la ve triste, un tanto desconectada de todo lo que la rodea.

—Desde que nos separamos, no siento nada —dice ella, la cabeza, colocada en la cesta.

Él, cuerpo a medias, incómodo en el cadalso, solo se contorsiona un poco, sin saber muy bien qué quiere decir.

PASOS EN EL AGUA

Cada paso sobre el empedrado de la rambla correspondía a una sístole; el intervalo, a una diástole. Ambas perfectamente sincronizadas.
El aire de mar me despeinaba de una manera que podría ser odiosa, si no se tratara de ese viento, de ese día, de ese mar.
Todo se combinaba en aquel caminar, en aquellos silencios, en aquel ruido. En aquel alejarse, en aquel adentrarse.
Todo se iba fundiendo en negro, en blanco, al sentir las olas en el cuerpo, en el alma que se evapora, que se eleva. La arena a lo lejos.
Hundirse lentamente. Pensar que la tranquilidad es este dejar de pensar mientras el agua soy yo.



(Alejandro Bentivoglio & Nedda González Núñez)

lunes, 6 de junio de 2011

CUANDO EXISTA LA LUZ

Todos los amantes callados de tanto amar se separan buscando el silencio de las bocas cansadas, hasta que las respiraciones invisibles se pierden en blancas ensoñaciones. Son noches de tormenta donde cabalgan sauces tibios, enmudecidos cerca de lagunas de tranquilos ojos cerrados.

Nubes que susurran cuerpos: decir lo siento, decir por siempre, decir que esta palabra o cualquier otra será fe de un sentimiento en la agonía de la belleza. Mis manos, nuestras manos, juegos perversos que oscilamos cuando nadie nos ve.

Sí, somos extraños, extranjeros en murallas que crecen entre huesos y labios entreabiertos.

Pero también el tiempo se irá yendo y seremos viajeros de una barca inmóvil, secretos, comulgando el espíritu del invierno: la sonrisa de quien sabe amar en el desierto.

(Alejandro Bentivoglio & Minerva Rodríguez)

jueves, 2 de junio de 2011

SOY FORASTERO

Llevo un mapa en mis manos, buscando la pequeña cruz resplandeciente, el punto justo donde hallar el tesoro. Camino por pueblos y ciudades abandonados. Me encuentro con desconocidos que me dan indicaciones confusas y me hablan de autobuses que tal vez no pasen nunca por ese u otro lugar.

A veces me siento en las plazas y miro con estúpida nostalgia los grupos de palomas, algún niño sonriendo con aire ausente.

DISTRAIDOS

El televisor se encendió solo, en medio de la noche. Apareció una cara que no conocíamos. Un hombre dando noticias de un mundo imposible. Nos quedamos toda la semana viéndolo, aunque su idioma nos era completamente ajeno. Algunos días después, sin embargo, el televisor se apagó y no hubo forma de volver a prenderlo.

A la mañana siguiente llegaron los primeros tanques.

EL BUEN HIJO

Escuchó los pasos cuando estaba bajando las escaleras. No eran los de él, porque cuando se detuvo, los otros pasos siguieron. Eran rítmicos, en sus espacios en blanco, pero no era posible saber si se trataban de un hombre o una mujer, o de incluso varias personas. Sin embargo, Enrique se inclinaba a creer que se trataba de una mujer.

Se dio vuelta y vio un montón de pies sueltos, sin cuerpos, que se sacudían, impacientes porque él siguiera su camino. Aunque el pánico lo conmovió, fue incapaz de pisarlos y huir. Una de esas extremidades saltarinas le había recordado los severos pies de su madre.

lunes, 23 de mayo de 2011

BELA LUGOSI IS NOT DEAD

La locura ya no se soporta. Sé que estoy loco pero dicho conocimiento va más allá de saberme encerrado entre estas paredes acolchadas y con pastillas coloridas que me regalan calma. No. Sé que estoy loco por la orquesta. Por eso, y por los fogonazos que me sorprenden a cada hora, que me arrancan de la quietud de las drogas. Duelen. Cada vez más.

Pero la música me persigue, los aullidos de los lobos, sus cantos que llenan la oscuridad, el crepuscular espectro de una gota de sangre, la sinfonía de cada instrumento hecho hueso. El amo viene pronto. Sus destellos sobrevuelan Carfax. Su aleteo se percibe en el aire rojizo de las pupilas de mi próxima inmortalidad.

Qué importa vivir ahora de moscas y arañas. Pronto, ningún cuello me será ajeno y ya no tendré que pelear contra estos absurdos cocodrilos de goma que alucino día tras día.


(Alejandro Bentivoglio & Esteban Moscarda)

A WINTER STORM

Caigo del suspiro de un sueño. Caigo de párpados que retroceden al saberse invierno. Y las palabras que se guardan dentro se desvanecen. ¿Cuántos pasos se pueden dar hasta recordarse que todo se ha olvidado?

Las huellas de los sonámbulos se pierden también al llegar el día. La luz descubre lágrimas que estuvieron esperando. La noche abraza, sí, pero también guarda dientes que esperan.

jueves, 12 de mayo de 2011

SUICIDAL TENDENCES

Pensé en salvarme solo. Después de todo, yo no quería subir al barco. Me fui a la cubierta y desde ahí observé el océano que se extendía por todas partes. Unos hombres se me acercaron y me dijeron que volviera abajo. Llovía. Llovía desde hacía días y días.

-No –dije-. No voy a volver.

Y me tiré al agua.

-Menos mal que traje más de una pareja de lemmings –murmuró Noé, pero ya me hundía y tal vez no lo escuché.

NO SÉ DECIR QUE NO

No soy el sirviente de la ventana, me digo. No me dejaré engañar por esa tentación de cortinas y vidrios. No accederé a su imperiosa necesidad de recortar el sol con sus bordes. De ninguna manera la dejará abierta toda la noche, soy un hombre que tiene frío. Ella debe saberlo.

Pero ¿cómo decírselo ahora que mueve tan seductoramente se picaporte hacia mí mientras va subiéndose centímetro a centímetro la persiana?

viernes, 6 de mayo de 2011

ERA ESPECIAL

Sos la clave de todo, la esencia de este cosmos que anhela ser derrocado. Necesitamos que nos muestres tu alma, nada más. Danos, danos tu alma y te prometemos que este universo se hará paraíso. Serás feliz, todos serán felices. Después de todo, ¿para qué quieren seguir alimentando este mundo de carroña? Dale, no te pongás nervioso, es solo el alma, después te vas. ¿No querés volver a casa y seguir con tu vida? Mirá, ya te estás haciendo el difícil. Escuchame, yo soy comprensivo pero mi amigo, acá, el del caño no,viste, así que a ver si vamos apurando, ¿me entendés? Entrega el alma, loco, porque te quemamos de un corchazo. Dale, dale que vienen los ratis, así, tranquilito, dame todo el espíritu y seguí caminando, ¿viste que era fácil? acá no pasó nada, seguí caminando, seguí.

(alejandro bentivoglio & esteban moscarda)

FERROMANIACO

Vi los vagones aplastados como si fuesen de papel y me eché a llorar. No me importaban los muertos, por cierto; lo que me hacía hervir la sangre en las venas era mi afición al ferromodelismo. Pero el asceta que meditaba sobre el obelisco de lajas no conocía mi afición.

—El dolor es inevitable —dijo el santo varón—; el sufrimiento es optativo —agregó descendiendo de las alturas.

—¿Le parece? A mí me gustaría tener superpoderes para detener las formaciones como Superman, ¿entiende?

—Aunque nunca podamos evitar el dolor —replicó el santón sin hacerse cargo de mis palabras—; debemos aprender a mantenernos positivos y ser agradecidos.

—Sí, supongo que tiene razón –acepté, sabiendo que quizás ya nunca podría ver los trenes de la misma manera.

—Ve, ya ha comprendido. Todo en este mundo son pruebas y cada uno tiene su misión. La suya es aprender, la mía es enseñar con los métodos a mano. —Al finalizar su discurso, el recto varón arrojó lejos la palanca de cambio de vía que había arrancado de cuajo para facilitar el choque de las formaciones. Luego levantó vuelo, dejando ondear su extraña capa y su aureola, hasta perderse en el horizonte.


(alejandro bentivoglio & sergio gaut val hartmann)

NANO

Si me corto, no sale sangre, sino un montón de tipos pequeños que se caen al suelo y que a duras penas pueden ponerse de pie. Invariablemente, antes de que se diseminen por la sala, los aplasto apoyando la suela del zapato izquierdo (no sé por qué jamás uso el derecho) sobre la mesa semimoviente y me quedo contemplando cómo los cuerpos agonizantes supuran humores blancos vítreos, glaucos, ambarinos. Luego, resentido, intoxicado por la envidia, me dejo caer en el sillón que perteneció a mi abuela y tiendo la mano hacia el cuchillo para repetir la operación, atravesado por una ridícula esperanza.


(alejandro bentivoglio & sergio gaut vel hartmann)

LA INSOPORTABLE LEVEDAD

-Me discriminan –dijo Ana.

-¿Te discriminan otras mujeres o los hombres?

-Todos; piensan que si me invitan a cenar tienen derecho a disfrutar de mi cuerpo, que es muy bonito por cierto; muchos me dejaron porque después de una semana no acepté ir a la cama.

-¿Y por qué no aceptás y listo?

-Es por culpa del insoportable de Enrique. Cada vez que piensa que estoy con otro, me manda decapitar y termino vagando por la casa, como una tarada en pena, con la cabeza en la mano. Un verdadero espanto, te juro.

(alejandro bentivoglio & sergio gaut vel hartmann)

NO COMIERON PERDICES

No pasa un día sin que se me caiga alguna parte del cuerpo. Un dedo, un brazo. La gente me ayuda al principio, pero después comienzan a decirme que soy un descuidado.

-¡Oiga! –me grita un guardia urbano haciendo flamear mi pie derecho-. No deje sus partes tiradas en cualquier lado. ¿No se da cuenta que los niños se impresionan cuando ven personas mutiladas?

No puedo decirle que se equivoca, que no son mutilaciones, no puedo porque ayer perdí la lengua y casi todos los dientes. Así que sigo mi marcha y mi cabeza rueda a un lado. No sin dificultad, la pateo con fuerza y rompo la vidriera de una florería. La vendedora sale a la calle furiosa, pero al verme se enamora de lo que queda de mí, nos vamos a vivir juntos y somos felices hasta que ella muere de disrupción molecular maligna una semana más tarde.

(alejandro bentivoglio & sergio gaut vel hartmann)

FICCIONFÓBICO

-En el cine -confesé- me escondo bajo las butacas y nunca veo la película. Voy para no parecer un tipo anormal, pero la ficción me produce un pánico imposible de describir.

-No se preocupe -respondió el más viejo de los tipos que me entrevistaron cuando me presenté para aspirar al puesto que ofrecían-, a nosotros sólo nos interesa que cumpla con el horario.

-Es un trabajo tranquilo -agregó el más joven.

-Es algo concreto, real, ¿verdad?

-¡Por supuesto! -aseguró el más viejo.

-Lo que ocurre es que el anuncio es un poco ambiguo. Ya les dije que la ficción me altera.

-Es tangible como este libro -dijo el más joven sonriendo al empujar hacia mí un volumen llamado Microficciones Estúpidas.

-¿Y en qué consiste el trabajo?

-Será uno de los personajes de una novela -dijo el más viejo de los tipos.

-Pero absolutamente realista -agregó el más joven.


(alejandro bentivoglio & sergio gaut vel hartmann)

miércoles, 4 de mayo de 2011

Y ALGO QUEDA, QUEDA, QUEDA

Hoy por la mañana se conoció la noticia de que el genocida más famoso del mundo, Adolf Hitler, no tiene su virilidad completa. El desliz provino de uno de sus allegados que reveló la información a un reportero luego de tener una violenta discusión sobre bigotes con el dictador que hace enamorar a todas las jóvenes alemanas. Las miradas acerca del ultraje se centraron en el jefe de las SS, Heinrich Himmler, quien desde siempre ha guardado un oculto odio y envidia hacia el pelo engominado del führer.

-¡Yo no tengo los testículos de nadie! –bramó Himmler ante las preguntas insistentes de los periodistas.

Eva Braun, por su parte, se mostró despreocupada. En una entrevista concedida al Expreso Nazi, afirmó que desde que se conoció la tragedia, el ministro Goebbels no ha dejado de repetirle que Adolf tiene todos sus genitales, todos sus genitales, todos sus genitales, todos sus genitales.

DULCE AGUA EMPETROLADA

El presidente Barack Obama ha anunciado hoy que Estados Unidos tomó la decisión de desinflar todos los muñecos barbudos dispuestos a lo largo de los países orientales.

-El precio del helio está por las nubes –dijo el primer mandatario en conferencia de prensa-. Así que tuvimos que parar la operación ¿Dónde está Osama Bin Wally?

Ante el temor de no hallar nuevos enemigos ficticios, el presidente americano calmó a su pueblo afirmando que ya están trabajando en unos muñecos de goma que no necesitan de infladores constantes y que serán dispuestos a lo largo de latinoamerica.

-Lo único que nos falta saber es si le pondremos cara bolivariana o de pingüino –finalizó Obama.

lunes, 2 de mayo de 2011

CONQUISTADOR

Al final del arcoiris encontramos un duende que sostenía una olla repleta de oro.

-¿Es tuyo? –le preguntamos.

Él se aferró con fuerza a la olla, como si temiera que fuésemos a sacársela.

-Ahora sí –dijo.

Detrás de los últimos colores del arcoiris, justo donde se unía con la tierra, asomaban unas piernecillas enfundadas en botas de duende, que no se movían para nada.

MASACRE

Cuando el detective entró y le dijo a David que estaba arrestado, que habían hallado los huesos enterrados meses atrás en el jardín, él lo observó y luego preguntó si podía terminar su cena.

El detective le dijo que sí. David revolvió la sopa. Nadie quiso mirar el interior de la olla.

DEFENDER EL ORGULLO

El hombre puso la manzana en la cabeza del niño. Luego se alejó ante la mirada de los otros. Colocó la flecha en el arco y lo tensó al máximo.

-¿Qué sucederá con su hijo? –preguntó uno de los presentes, observando al arquero y luego al niño.

-¿Hijos? –respondió el otro-. Él no tiene hijos...

Y luego, la saeta cruzó el aire.

miércoles, 27 de abril de 2011

HASTA EL CONURBANO Y MÁS ALLÁ

El viaje al espacio en la camioneta se hace difícil. Salimos a la madrugada, de Berazategui y recién después de parar en una estación de servicio para comernos unas medialunas encendimos los propulsores. Tuvimos que agarrar bien las carpas para el campamento. Llevamos de todo, porque dicen que nadie fue antes para el lado del espacio. Cuentan historias raras, de que se acaba la Tierra y todo se hunde en un abismo de bichos interespaciales. Pero no nos gusta darle importancia a los comentarios de gente que no sabe nada de nada.

También nos decían que el viaje al Infierno iba a ser un horror y apenas si tuvimos que abrirnos la camisa para bancarse ese calorcito que se te mete por todas partes.

martes, 26 de abril de 2011

TIERNO

El agujero que se traga al mundo ha crecido bastante en los últimos días, merced a la paciencia de Fulvio que lo riega cada mañana con devoción. Yo he ido personalmente a elogiar su tarea. Porque, en definitiva, su cuidado es un acto de amor que hay que destacar.

Digo, en un mundo tan ligado a la crueldad y a la falta de sentimientos es un alivio saber que aún existen personas comprometidas que pueden cuidar de un pobre y tierno agujero que nos hundirá a todos en la oscuridad o tal vez algo mucho peor.

EL CIRCO INVISIBLE DE JOHN DOE

Llegó a la ciudad y pronto se agotaron las entradas. La carpa era enorme, pero el público apenas entró. Durante dos horas permanecieron sentados y aplaudieron y vitorearon el vacío de las pistas centrales, las cuales estaban cubiertas de polvo y suciedad. Los niños rieron cuando no salieron los payasos. Los padres elogiaron la belleza de las muchachas que no estaban ahí cabalgando valientemente ningún elefante.

Cerca de las nueve de la noche todos se fueron comentando la maravillosa representación que jamás había tenido lugar en ese pequeño y feliz pueblo sin nombre.

SUMERGIDOS

Hace días que nadie sabe decir adónde esta la noche. Es imposible aguantar este exceso de luz que apenas nos deja dormir. El sol brilla inagotable, mientras nosotros vagamos por el calor y el sudor.

Tiempo más tarde, en la cumbre de una alta mañana, descubrimos un loco con un alfiler. A sus pies, un descomunal globo blanco con pozos que nos sume en el llanto.

viernes, 15 de abril de 2011

INTRUSO

Despierto en un cuarto que no reconozco. Saludo a mi mujer que grita apenas me ve. Me preparo el desayuno, ella llama a la policía. Pronto la manzana está rodeada. Me termino de vestir con una ropa que no me queda en lo absoluto. Cuando salgo veo patrullas y docenas de efectivos. Me apuntan con sus armas.

Les digo que se queden tranquilos. No hay nada de qué preocuparse. Yo no soy yo, eso es todo.

NOCHE DE UN SÁBADO AGITADO

El aire se desvanece en pequeñas bocanadas. El mar es más profundo nadando sin brazos, lo sé porque estuve ahí. Veo la luz de la lámpara lamiendo los cuerpos, presa del temor. El amo reconoce a su futuro esclavo. Pero, en todo esto, siempre obviamos pensar la opinión de la cadena.

Puedo decir algo, callarme. Esperar en un muelle del que jamás ha salido ningún barco. Estar en una ciudad vacía, cubierta por camiones que transportan cajas vacías.

Pero también puedo suspirar cansado. Ha sido un largo día.

BRUMAS

La antesala de una caída es también una forma de dejar condenadas las palabras a la suerte o, más aún, al abismo del silencio. No es que el hombre prefiera sufrir para ser libre, es que tarde o temprano descubre que no existe una verdadera elección en la libertad, sino tan solo, la pequeña desesperación de saber que, frente a dos puertas exactamente iguales, tampoco sabrá cómo desencajar las bisagras.

DESPERTAR

De mis sueños a mis despertares no hay mucho trecho. Es cuestión de levantarme de esa esponjosa cama que mi mente ha trazado para mí y luego estar en mi cuarto, o en mi automóvil o en la oficina donde algunos me miran, otros retroceden y quizás alguien, medianamente valiente, me pide que me saque ese dinosaurio que mansamente pasta en mi hombro mientras trabajo.