miércoles, 27 de abril de 2011

HASTA EL CONURBANO Y MÁS ALLÁ

El viaje al espacio en la camioneta se hace difícil. Salimos a la madrugada, de Berazategui y recién después de parar en una estación de servicio para comernos unas medialunas encendimos los propulsores. Tuvimos que agarrar bien las carpas para el campamento. Llevamos de todo, porque dicen que nadie fue antes para el lado del espacio. Cuentan historias raras, de que se acaba la Tierra y todo se hunde en un abismo de bichos interespaciales. Pero no nos gusta darle importancia a los comentarios de gente que no sabe nada de nada.

También nos decían que el viaje al Infierno iba a ser un horror y apenas si tuvimos que abrirnos la camisa para bancarse ese calorcito que se te mete por todas partes.

martes, 26 de abril de 2011

TIERNO

El agujero que se traga al mundo ha crecido bastante en los últimos días, merced a la paciencia de Fulvio que lo riega cada mañana con devoción. Yo he ido personalmente a elogiar su tarea. Porque, en definitiva, su cuidado es un acto de amor que hay que destacar.

Digo, en un mundo tan ligado a la crueldad y a la falta de sentimientos es un alivio saber que aún existen personas comprometidas que pueden cuidar de un pobre y tierno agujero que nos hundirá a todos en la oscuridad o tal vez algo mucho peor.

EL CIRCO INVISIBLE DE JOHN DOE

Llegó a la ciudad y pronto se agotaron las entradas. La carpa era enorme, pero el público apenas entró. Durante dos horas permanecieron sentados y aplaudieron y vitorearon el vacío de las pistas centrales, las cuales estaban cubiertas de polvo y suciedad. Los niños rieron cuando no salieron los payasos. Los padres elogiaron la belleza de las muchachas que no estaban ahí cabalgando valientemente ningún elefante.

Cerca de las nueve de la noche todos se fueron comentando la maravillosa representación que jamás había tenido lugar en ese pequeño y feliz pueblo sin nombre.

SUMERGIDOS

Hace días que nadie sabe decir adónde esta la noche. Es imposible aguantar este exceso de luz que apenas nos deja dormir. El sol brilla inagotable, mientras nosotros vagamos por el calor y el sudor.

Tiempo más tarde, en la cumbre de una alta mañana, descubrimos un loco con un alfiler. A sus pies, un descomunal globo blanco con pozos que nos sume en el llanto.

viernes, 15 de abril de 2011

INTRUSO

Despierto en un cuarto que no reconozco. Saludo a mi mujer que grita apenas me ve. Me preparo el desayuno, ella llama a la policía. Pronto la manzana está rodeada. Me termino de vestir con una ropa que no me queda en lo absoluto. Cuando salgo veo patrullas y docenas de efectivos. Me apuntan con sus armas.

Les digo que se queden tranquilos. No hay nada de qué preocuparse. Yo no soy yo, eso es todo.

NOCHE DE UN SÁBADO AGITADO

El aire se desvanece en pequeñas bocanadas. El mar es más profundo nadando sin brazos, lo sé porque estuve ahí. Veo la luz de la lámpara lamiendo los cuerpos, presa del temor. El amo reconoce a su futuro esclavo. Pero, en todo esto, siempre obviamos pensar la opinión de la cadena.

Puedo decir algo, callarme. Esperar en un muelle del que jamás ha salido ningún barco. Estar en una ciudad vacía, cubierta por camiones que transportan cajas vacías.

Pero también puedo suspirar cansado. Ha sido un largo día.

BRUMAS

La antesala de una caída es también una forma de dejar condenadas las palabras a la suerte o, más aún, al abismo del silencio. No es que el hombre prefiera sufrir para ser libre, es que tarde o temprano descubre que no existe una verdadera elección en la libertad, sino tan solo, la pequeña desesperación de saber que, frente a dos puertas exactamente iguales, tampoco sabrá cómo desencajar las bisagras.

DESPERTAR

De mis sueños a mis despertares no hay mucho trecho. Es cuestión de levantarme de esa esponjosa cama que mi mente ha trazado para mí y luego estar en mi cuarto, o en mi automóvil o en la oficina donde algunos me miran, otros retroceden y quizás alguien, medianamente valiente, me pide que me saque ese dinosaurio que mansamente pasta en mi hombro mientras trabajo.