viernes, 15 de abril de 2011

NOCHE DE UN SÁBADO AGITADO

El aire se desvanece en pequeñas bocanadas. El mar es más profundo nadando sin brazos, lo sé porque estuve ahí. Veo la luz de la lámpara lamiendo los cuerpos, presa del temor. El amo reconoce a su futuro esclavo. Pero, en todo esto, siempre obviamos pensar la opinión de la cadena.

Puedo decir algo, callarme. Esperar en un muelle del que jamás ha salido ningún barco. Estar en una ciudad vacía, cubierta por camiones que transportan cajas vacías.

Pero también puedo suspirar cansado. Ha sido un largo día.

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