lunes, 2 de mayo de 2011

CONQUISTADOR

Al final del arcoiris encontramos un duende que sostenía una olla repleta de oro.

-¿Es tuyo? –le preguntamos.

Él se aferró con fuerza a la olla, como si temiera que fuésemos a sacársela.

-Ahora sí –dijo.

Detrás de los últimos colores del arcoiris, justo donde se unía con la tierra, asomaban unas piernecillas enfundadas en botas de duende, que no se movían para nada.

1 comentario:

Adriana Menendez dijo...

muy bueno, me hizo acordar a un capítulo de "Hitchcock Presenta", el de la pata de cordero. saludos.