miércoles, 29 de junio de 2011

EL FRIO DESIERTO DE LO LEJANO

El astronauta puso su pie en la luna. Pensó alguna frase brillante, pero no se le ocurrió nada. Clavó su bandera junto a todas las otras. Volvió a su nave y comunicó al planeta que la misión estaba cumplida.

Los habitantes de Plutón no prepararon ninguna bienvenida a su héroe espacial.

EL MISTERIOSO CUARTO DONDE A VECES SE VIVE

En un rincón vive un hombre que no conozco. En otro vive una mujer que me ignora. Los otros dos lados de la habitación me son inalcanzables. Generalmente me paro en el medio y observo los contornos de lo visible.

Algunos observadores externos han criticado mi evidente negativa a buscar una puerta. Sin embargo, sólo yo sé la verdad sobre el piso que se hunde y sobre el más extraño techo que se humedece unas noches sí y otras no.

TRUE LOVE

Siguió por el pasillo hasta llegar al fondo. Una mujer pequeña lo esperaba en un rincón. Él le besó la frente. Ella sonrió y le mordió ferozmente el tobillo, arrancándole la piel, la carne y el hueso.

Él cayó sabiendo que ella lo devoraría. Que era inútil resistirse, porque un hombre enamorado ya no sabe cómo decir que no.

EL ANCIANO

Talla el silencio con sus manos y forma una pequeña estatua que se le parece enormemente. Cuando decide darla por terminada, la coloca en una repisa y, si llega la visita, dice que es algo que le regalaron unos parientes que hace mucho que no ve.

jueves, 16 de junio de 2011

SUPERHEROES

La capa no alcanza para volar. Padres muertos o cualquier otra historia trágica no es suficiente para no verse ridículo en un disfraz de murciélago. El diseño, sin embargo, empieza por las botas. El color y un material resistente es lo primero que debe tomarse en cuenta. Los guantes son opcionales. Los accesorios de todo tipo son indispensables.

En el caso de elegir la supervillanía, es conveniente lucir una calvicie incipiente o algún defecto de nuestra persona que puede justificar esa satánica maldad que nos empeñamos en propagar.

EL TERROR

El fantasma se pasea por los cuartos, ajeno a cualquier mirada que alguien pudiese dirigirle. De vez en cuando exhala un largo suspiro. Hace rato que desistió de provocar el pavor y se limita a frotarse ectoplásmicamente contra el techo.

Los sábados, sin embargo, no aparece por la casa. Es día de limpieza y tiene un temor no demasiado injustificado hacia los plumeros.

DIFICULTADES DEL AUTOMOVILISTA

Mi automóvil es pequeño. Cuando cierro la puerta me invade una ligera desesperación. Una clara asfixia. Tardo unos cuantos minutos en acostumbrarme a ese encierro y solo una vez que logro abrir al menos dos ventanillas me siento ligeramente dispuesto a manejar. No me gusta el tráfico ni el ruido de la ciudad.

En ocasiones me dirijo hacia el aeropuerto y me quedo en el estacionamiento. Abro las puertas y miro el cielo durante un rato. Más tarde me coloco otra vez el cinturón de seguridad y cierro las puertas sin ponerle seguro a ninguna.

viernes, 10 de junio de 2011

HISTORIA DE UN REINO

Tarde o temprano el rey se cansará. Y su reino, hoy uno de los más prósperos de todo el continente, será invadido por la maleza, los escombros y la ruina.

Ya las tropas rodean la gran capital y la gente no puede aguantar tanto miedo. Las armaduras tienen el color de la muerte y los pocos caballeros valerosos del reino poco pueden hacer ante tanto bombardeo propagandístico.

Ya llega el tiempo de los tiempos y los súbditos terminan aceptando a los invasores y se hacen uno con el asedio. Los ajenos y los propios son el mismo cuerpo que avanza hacia el castillo, que rompen todo, que descubren que el rey es solo un muñeco de paja, con ojos de botones. Que si uno de ellos, revolucionarios de la traición, se hace un corte en la piel, de la herida saldrá aserrín y nada más.

(Alejandro Bentivoglio & Esteban Moscarda)

BREAKING UP

Es un día soleado, se podría decir que precioso. Pero ni él ni ella pueden apreciarlo, quizás los gritos de los que pululan por ahí. Algunos insultos, algunos abucheos, no se entiende demasiado bien lo que sucede. Ella está ahí, acomodada con una delicadeza impensada, como si esperara algo. Se la ve triste, un tanto desconectada de todo lo que la rodea.

—Desde que nos separamos, no siento nada —dice ella, la cabeza, colocada en la cesta.

Él, cuerpo a medias, incómodo en el cadalso, solo se contorsiona un poco, sin saber muy bien qué quiere decir.

PASOS EN EL AGUA

Cada paso sobre el empedrado de la rambla correspondía a una sístole; el intervalo, a una diástole. Ambas perfectamente sincronizadas.
El aire de mar me despeinaba de una manera que podría ser odiosa, si no se tratara de ese viento, de ese día, de ese mar.
Todo se combinaba en aquel caminar, en aquellos silencios, en aquel ruido. En aquel alejarse, en aquel adentrarse.
Todo se iba fundiendo en negro, en blanco, al sentir las olas en el cuerpo, en el alma que se evapora, que se eleva. La arena a lo lejos.
Hundirse lentamente. Pensar que la tranquilidad es este dejar de pensar mientras el agua soy yo.



(Alejandro Bentivoglio & Nedda González Núñez)

lunes, 6 de junio de 2011

CUANDO EXISTA LA LUZ

Todos los amantes callados de tanto amar se separan buscando el silencio de las bocas cansadas, hasta que las respiraciones invisibles se pierden en blancas ensoñaciones. Son noches de tormenta donde cabalgan sauces tibios, enmudecidos cerca de lagunas de tranquilos ojos cerrados.

Nubes que susurran cuerpos: decir lo siento, decir por siempre, decir que esta palabra o cualquier otra será fe de un sentimiento en la agonía de la belleza. Mis manos, nuestras manos, juegos perversos que oscilamos cuando nadie nos ve.

Sí, somos extraños, extranjeros en murallas que crecen entre huesos y labios entreabiertos.

Pero también el tiempo se irá yendo y seremos viajeros de una barca inmóvil, secretos, comulgando el espíritu del invierno: la sonrisa de quien sabe amar en el desierto.

(Alejandro Bentivoglio & Minerva Rodríguez)

jueves, 2 de junio de 2011

SOY FORASTERO

Llevo un mapa en mis manos, buscando la pequeña cruz resplandeciente, el punto justo donde hallar el tesoro. Camino por pueblos y ciudades abandonados. Me encuentro con desconocidos que me dan indicaciones confusas y me hablan de autobuses que tal vez no pasen nunca por ese u otro lugar.

A veces me siento en las plazas y miro con estúpida nostalgia los grupos de palomas, algún niño sonriendo con aire ausente.

DISTRAIDOS

El televisor se encendió solo, en medio de la noche. Apareció una cara que no conocíamos. Un hombre dando noticias de un mundo imposible. Nos quedamos toda la semana viéndolo, aunque su idioma nos era completamente ajeno. Algunos días después, sin embargo, el televisor se apagó y no hubo forma de volver a prenderlo.

A la mañana siguiente llegaron los primeros tanques.

EL BUEN HIJO

Escuchó los pasos cuando estaba bajando las escaleras. No eran los de él, porque cuando se detuvo, los otros pasos siguieron. Eran rítmicos, en sus espacios en blanco, pero no era posible saber si se trataban de un hombre o una mujer, o de incluso varias personas. Sin embargo, Enrique se inclinaba a creer que se trataba de una mujer.

Se dio vuelta y vio un montón de pies sueltos, sin cuerpos, que se sacudían, impacientes porque él siguiera su camino. Aunque el pánico lo conmovió, fue incapaz de pisarlos y huir. Una de esas extremidades saltarinas le había recordado los severos pies de su madre.