jueves, 16 de junio de 2011

DIFICULTADES DEL AUTOMOVILISTA

Mi automóvil es pequeño. Cuando cierro la puerta me invade una ligera desesperación. Una clara asfixia. Tardo unos cuantos minutos en acostumbrarme a ese encierro y solo una vez que logro abrir al menos dos ventanillas me siento ligeramente dispuesto a manejar. No me gusta el tráfico ni el ruido de la ciudad.

En ocasiones me dirijo hacia el aeropuerto y me quedo en el estacionamiento. Abro las puertas y miro el cielo durante un rato. Más tarde me coloco otra vez el cinturón de seguridad y cierro las puertas sin ponerle seguro a ninguna.

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