miércoles, 13 de julio de 2011

EL LENTO OCEANO

Mil vasos rotos, amenazantes cristales. Un par de pies desnudos, tan cerca. Una madeja de hilo transparente, invitando un recorrido por una habitación sin luz. Ladridos de perros en la noche, un dulce aire malsano desprendido de la cama abierta, mis ojos cerrados. Párpados de agua donde los peces nadan, eludiendo mi nariz, la textura de mis labios. Cuántas escamas alcanzan mis dedos a sentir, ellos tan pegajosos, escurridizos, tocándome.
La fauna de mi cuarto, selva de licores pensativos. ¿Escuchaste alguna vez el miedo o la lluvia cayendo entre mis costillas abiertas a la mano de un corazón doliente?
Dilo ¿Alguna vez escuchaste los lobos que cobijan mis lágrimas o solo te quedaste ahí parada, sin saber nada, esperando que alguien recogiera la sal que congela al mundo?

(Alejandro Bentivoglio & Minerva Rodríguez)

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