martes, 16 de agosto de 2011

CAMINO DEL PERDEDOR

No me espera nadie cuando llego al aeropuerto. No me extraña, no soy alguien importante. Tomo un taxi que me cobra de más. El hotel es miserable y la atención es terrible. Hace mucho frío y no recuerdo el nombre de la ciudad en la que estoy.

Pido indicaciones, pero nadie habla el idioma. A la noche ceno sin hambre. Miro mis valijas vacías. Los aviones tienen la propiedad de ser ausencia en movimiento.

Duermo en el suelo. Durante la madrugada me quitan la habitación para dársela a otros huéspedes. El resto de la semana es más o menos lo mismo.

En una tienda de recuerdos busco sin suerte una postal que diga: Olvido de Ninguna Parte.

2 comentarios:

montse dijo...

Cuánto trabajo para adornar esa ausencia en movimiento! Es precioso.

alejandro bentivoglio dijo...

gracias por el comentario!! me alegra que te haya gustado! saludos!