viernes, 5 de agosto de 2011

CAYENDO

Qué poco importa el tiempo remoto que se escabulle por las ingles hasta gotear a los suelos del infierno. Cuando los cuerpos se olviden y la imagen suspendida de tu luz se pierda encontraremos posibles paraísos perdidos.

En lo inmóvil, mientras, hallaremos las tierras concebibles, los monstruos de todo abismo. Los cuerpos de toda pasión.

El enceguecer del amor y la lágrima que es piel, que es sangre, que es caída, que es beso dado a la sombra, que es recuerdo, que es nosotros, que es desierto, que es ciudad, que es palabra y ahora también silencio.

(Alejandro Bentivoglio & Minerva Rodríguez)

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