viernes, 5 de agosto de 2011

DEMONIO DE TELA

Implacable y cruel. Irremediable y maldito. Impenetrable y vacío. Inapelable y egoísta. Irreparable y sombrío, el paraguas roto se retuerce en nuestras manos, enredándonos en su danza de viento, tela y lluvia. Llevándonos el sombrero, empapándonos, dejándonos a la desnudez de nuestra dignidad perdida. Haciendo que lo soltemos y que apenas podamos dedicarle una mirada a ese punto que se pierde, que se aleja, que arrastra una parte de nosotros con él. Quizás la única parte seca de nuestra moral en líquido derrumbe.


(Alejandro Bentivoglio & Minerva Rodríguez)

4 comentarios:

HUMO dijo...

Sobre todo me gusto ese final, ese líquido derrumbe.

Saludos Alejandro, un placer contar con tu amistad.

=) HUMO

montse dijo...

La frase final es demoledora y pone el broche a una situación por la que hemos pasado todos; esa incapacidad de sujetar algo que te roba y deforma el viento, la sensación de perder el control de ese trocito de tela atravesado de varillas....

Esteban Dublín dijo...

Estimado Alejandro:

Me he dado un repaso por tus micros y los que escribes con Minerva y me he llevado gratas sorpresas.

Con tu permiso, quisiera incluirte en mi lista de microrrelatistas.

Un saludo colombiano.

alejandro bentivoglio dijo...

gracias por los comentarios, me alegra que les guste!! y por supuesto, esteban, tenés mi permiso absoluto!