sábado, 10 de septiembre de 2011

DULCE

Mario es frío, fantasmal, transparente. Como el reflejo de un silbido en la oscuridad. Sus pasos son suaves, afeminados, y su voz completamente lampiña. Poco hay de varonil en el espectral y dulce Mario.

A veces queremos decirle que haga algo diferente. Que se nos manifieste de una forma que provoque el pánico más absoluto. Pero él dice que no, que prefiere ser así. Pegarle un tiro a alguien, de vez en cuando, con algún arma de bajo calibre. Quizás reírse de su víctima y alejarse, con esos pasitos cortos que casi ni dejan huella en la sangre que lentamente va ganando el piso.


(Alejandro Bentivoglio & Daniel Juárez Dion)

2 comentarios:

La Co dijo...

Excelente. Dan ganas de lanzar ese grito contenido que te crea, el relato, en la garganta.

alejandro bentivoglio dijo...

gracias por tu comentario! qué bueno que te haya gustado. saludos!