sábado, 10 de septiembre de 2011

EN LA CARNE

Recorrió la carne con la lengua, como intentando recordar algún sabor milenario, algo que lo conectara con ese pasado que tan desesperadamente estaba tratando de reconstruir. Luego masajeó aquellos nervios, la superficie suave y a la vez incomprensiblemente rojiza, de plena crudeza que tenía ante sí. No se sintió diferente. No halló respuestas ni se hizo nuevas preguntas. Lo invadió un extraño cansancio, como un presagio del sueño o de la muerte, metáforas de la misma imposibilidad.

Casi con indiferencia, regresó el bife al congelador. Kiara no tenía que saber de sus hábitos nocturnos. Bruno trató de no hacer ruido mientras se acostaba. Trató de no pensar en nada y se dio cuenta, con expectante vacío, que ya se estaba haciendo muy bueno en esa práctica de la ausencia.


(Alejandro Bentivoglio & Daniel Juárez Dion)

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