lunes, 5 de septiembre de 2011

NO PUEDE LLOVER POR SIEMPRE

Vendame los ojos, y dejame caer en tu abismo. Ahogame con tus besos. Golpeame con tus caricias. Tarde o temprano el amor será heridas. Desvive mis días, las manos encontrarán los caminos perdidos. No me dejes en la soledad de esta lluvia de pupilas en celo, de esta carne que llama al otoño. Sé mis huesos, sonrisa curva en el éter del pasado de caderas, de la honestidad de esta desnudez.

Convócame el universo en la morosidad de la noche, llama cada estrella por otro nombre, llama a todo el mundo para que conozca lo oculto.

Espera el sol junto a mí, yace en la noche de las noches. Cuando el silencio ronda y no somos nadie, por fin no somos nadie más.


(Alejandro Bentivoglio & Carolina Gulisano)