sábado, 10 de septiembre de 2011

TIEMPOS DE AMOR

Las muletas de Menina cayeron ruidosamente sobre los azulejos de la cocina. Recamier la observó inmóvil, como si la escena se le antojase ayuna de interés. Menina se desplomó, rompiéndose parte de la boca. La sangre quedó como un testimonio o una forma de pregunta.

Recamier se acercó a la mujer y la observó. Ella se dio vuelta, como un extraño animal extinto. Tenía la cara peculiarmente hermosa.

Recamier se inclinó para besarla. Ella aceptó los labios ajenos con una frialdad incomparable. Recamier se levantó y miró a Menina. Ella lo miró como si él no estuviese ahí. Luego se levantó con dificultad. Ya sabían lo que era el amor. Les quedaba el olvido, cosas triviales como tomar las muletas o, en el caso de Recamier, irse sin mirar nunca hacia atrás.

(Alejandro Bentivoglio & Daniel Juárez Dion)

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