sábado, 22 de octubre de 2011

PROFUNDIDAD DEL ESPACIO

Se dirigen en busca del mar. No logran hallarlo. Buscan libros, no están. Desean saber, no pueden. No hay de qué o quién aprender. Uno al otro, se miran, sin comprender. Una sombra cruza, fugaz, frente a ellos. Piensan interrogarla. Pero la oscuridad también es una página en blanco. Un espejo que reconoce y luego olvida.
Lluvia, el mar anida dentro de los párpados. Caminan como ciegos, sintiendo algo al fin. Los dedos tantean las gotas. La sed es el fuego.
Y en millones de años luz, pequeños, están vivos, y arden.

(Soph Shinigami Evans & Alejandro Bentivoglio)

PAIN IN MOTION

Quemen las maneras de gritar. Griten, en silencio. Griten, con el cuerpo. Griten, con el arrepentimiento dentro. Luego, callen. Escuchen la nostalgia de los que duermen descalzos. De los que lloran con temor. Hagan de las palabras esta escritura de piel, este humo, este olvidar. Derramen las lágrimas que devorarán la fe de nuestros cuerpos.
Todo este tiempo escapando del camino que guarda todas nuestras huellas. A veces, rabia. A veces, odio. A veces, la simpleza del dolor.
A veces, ser todos los imposibles, decírmelo de nuevo: Háganme, séanme, construyan de mí este rompecabezas que no es imagen sino reflejo de un imperceptible movimiento.


(Soph Shinigami Evans & Alejandro Bentivoglio)

NEBLINA

La neblina se esfuma en la necesidad. Cuando no hay nada que ocultar, cuando no hay nada que escuchar, cuando las manos no se extienden como escalofríos en la columna de un cuerpo hecho grito y palabra, cuando no existe a quien interrumpirle la vista, coartarle la luz de un paisaje, ella desaparece, dejando borrosos recuerdos de lo que alguna vez fue. Tan borrosos como ella misma, dejando el camino despejado con el halo de su ausencia, listo para ser transitado nuevamente, a la espera de alguien mucho más que cualquiera, pero mucho menos que nadie, una sombra de una sombra, el roto corazón que late en la oscuridad de un suspiro.

(Soph Shinigami Evans & Alejandro Bentivoglio)

OPEN DOORS

Me ahogo en mi propio mar. Lo insoportable pasa a ser soportable si resistimos a ello. Pero este no es el caso y el tiempo pasa, mientras las cosas naufragan inmóviles y ojos desnudos contemplan la ausencia y el silencio de quien alguna vez estuvo pero ya se ha ido. Me digo que lo que fue ya no es. Me digo que nadie llorará sobre la pálida pared del abismo. Nadie olvidará.
Absorta puedo ver la imposibilidad de los hechos, capturada en la esperanza de los invisibles. Un sepulcro o una cobardía. Susurros de un mundo mejor que espera más allá de la tierra removida.
No tener miedo de la eternidad, ser libre, con mi cuerpo cayendo, cayendo como las hojas que el otoño conoce.

(Soph Shinigami Evans & Alejandro Bentivoglio)

sábado, 1 de octubre de 2011

MASCOTAS

Hoy ya no pude encontrar ni siquiera un pelo en mi cabeza. Decidí ocultar mi calvicie con un sombrero. En la calle nadie parece notarlo. Excepto unos niños, que con sus manitas temblorosas señalaban el bolsillo de mi saco, peludo, palpitante.

EL EMPLEADO DEL MES

De todos los empleados que duermen en las oficinas, yo soy el único sonámbulo que aún sigue trabajando. Esto me ha ganado varias recomendaciones de mis jefes y estoy seguro que el ascenso es inminente.

Hoy por la mañana, justamente, le decía a González que no me sorprendería que el mismísimo Gerente General deje una almohada en mi escritorio para mi solo.

LO QUE REALMENTE IMPORTA

Aislar las llamas del fuego puede perdernos las manos, pero cuánto respeto de las salamandras habremos ganado en el intento.