sábado, 22 de octubre de 2011

NEBLINA

La neblina se esfuma en la necesidad. Cuando no hay nada que ocultar, cuando no hay nada que escuchar, cuando las manos no se extienden como escalofríos en la columna de un cuerpo hecho grito y palabra, cuando no existe a quien interrumpirle la vista, coartarle la luz de un paisaje, ella desaparece, dejando borrosos recuerdos de lo que alguna vez fue. Tan borrosos como ella misma, dejando el camino despejado con el halo de su ausencia, listo para ser transitado nuevamente, a la espera de alguien mucho más que cualquiera, pero mucho menos que nadie, una sombra de una sombra, el roto corazón que late en la oscuridad de un suspiro.

(Soph Shinigami Evans & Alejandro Bentivoglio)

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