viernes, 18 de noviembre de 2011

ELLA ME CONOCE BIEN (MOONLIGHT DRIVE MIX)

Paredes de papel en ensueños, bajo un sueño japonés, escribiendo nuestra historia en la caligrafía de la piel que se sabe cálida brisa. Somos dos que desconocen la apelación del final, sabemos ser quiénes somos.
La amo y ella lo sabe. Las palabras son tinta que pronuncia nuestro nombre en la elipsis de una luna imaginada que amortigua el pasado que no necesitamos.
La noche susurra y nos besamos tenues bajo el vértice de un haiku que nadie conoce.

jueves, 10 de noviembre de 2011

BICHOS

¿Cómo combatirlas? ¿Cómo soportar verlas cuando emergen de la oscuridad de la cocina, del baño, o incluso del cuarto? ¿Cómo tolerar la idea de que puedan tocarnos incluso por accidente?
Madres, abuelas, tías mal maquilladas que nos regalan calzoncillos y medias en cada cumpleaños.

ENCUENTRO DE ALGUN TIPO

Cuando desperté, descubrí que un hombre me observaba atentamente. De inmediato supe que era un fantasma o un sueño. La explicación del evento, en cualquiera de sus variantes, era obvia. El hombre parecía tan sereno como yo y permanecía en silencio. Quizás pensaba que yo podía ser también un espectro o alguna simple fantasía onírica.
Era temprano para ir a la oficina y supuse que tendría un tiempo para meditar sobre las implicaciones metafísicas del asunto, pero entonces mi mujer entró al cuarto y lo interrumpió todo. Supe que no sería difícil que comprendiese la fenomenología del hecho, pero sí complejo explicarle por qué aquel hombre y yo permanecíamos desnudos en la cama, tiernamente abrazados.

OCTAVO B

Mi romance con la bailarina no prosperó. Ella se paseaba todo el día por el departamento dando saltitos descalza. Yo trataba inútilmente de agarrarla en alguno de sus vuelos, pero fracasaba estrepitosamente. La mayor parte de los días yo no hacía más que terminar en el suelo, herido por el golpe contra algún mueble inoportuno. Ella, por su parte, sólo se dedicaba a su arte y exageraba cada vez más sus giros y especialmente sus largos saltos.
Pero no, no fue por despecho sino por descuido que dejé el ventanal abierto de par en par.

PSICOPATHIA SEXUALIS

La mujer desnuda permanece en la cama sin que nadie se le acerque. En el armario, dos hombres con capuchas de latex acarician ropa interior y muerden zapatos.
Un tercer hombre, más pequeño, aguarda en el living. Sonríe pasivamente. Su cuerpo está quieto. Cuando alguien toca el timbre, él grita satisfecho.