domingo, 15 de enero de 2012

LO MISMO EN LA VIDA QUE EN LA MUERTE

Su afición al dinero continuó aún en la muerte. Así que cuando vio la barca de Caronte, preparó dos monedas falsas para pagar. El barquero tomó lo que se le daba y le indicó que subiera. El viaje fue largo y silencioso. Cuando llegaron a tierra, Caronte le hizo una seña para que bajara, ya estaba en la última morada de los muertos.
Al dar los primeros pasos encontró un enorme palacio de cartón pintado. Árboles de papel. Ridículos animales de telgopor.

1 comentario:

Nedda dijo...

Recibió de acuerdo a lo que pagó. Que condena quedarse para siempre en ese mundo de cartón pintado!!