viernes, 9 de marzo de 2012

LOS TIEMPOS CAMBIAN

En este mundo sin sabores el cigarrillo me sabe a vacío. Y el vino ya no juega con mi lengua, mi garganta, mis sinapsis de placer. La embriaguez perdió sentido y mi vida también. El gris colma las calles. La música, un edén perdido. Todo aquí es un recuerdo que no recuerda. Las formas no son formas y los momentos son apenas lagunas efimeras que se agotan en el suspiro de un cuerpo que intento aferrar. Uno propio o uno ajeno. En el encuentro me desencuentro. Y el amor es entonces la pérdida, que ya no duele porque aquí no puede sentirse.
Solo puedo pensar que no soy, que he sido, como mucho. Pero tampoco, porque ¿cómo encontrarme cuando la memoria me es extraña?
Incluso estos zapatos que intento atar, en un fútil intento, ya no son los varoniles mocasines de esta mañana (imperturbablemente distante), sino unos imposibles tacos aguja de mujer, rojos, furiosamente rojos.


(Esteban Moscarda & Alejandro Bentivoglio)

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