viernes, 9 de marzo de 2012

STEPHEN KING

El hombre está sentado en el sofá. Parece amable, incluso alegre. Da la sensación de que lleva un largo tiempo esperándonos. Conoce nuestros nombres. Cuando nos ve entrar no hace nada. Afuera comienza a llover. El cielo se oscurece rápidamente. Nos sentimos intranquilos. Nos miramos entre nosotros sin atrevernos a hablar. Un terror indescriptible crece allí, justo en medio de todo, se expande hasta alcanzar lo inalcanzable. Y comenzamos a correr, corremos y gritamos sin atender a nada más.
Es cuando el hombre del sofá se mueve.

2 comentarios:

Juanito dijo...

¡Fantástico!
Pequeño gran homenaje al Maestro el creado por tus letras.
¡Qué gran final!
Felicitaciones, che.

alejandro bentivoglio dijo...

gracias!!! qué bueno que te haya gustado!