martes, 10 de abril de 2012

EVER BE

Uno de los discípulos del maestro Wong fue a pedirle que huyera antes de la llegada de los soldados que habían invadido el país, destruido templos y perseguido sacerdotes, pero el maestro se negó a dejar el monasterio.
-Maestro Wong, no sea testarudo –dijo el discípulo y tratando de horrorizarlo agregó-. ¡Los invasores no vacilarán en arrancarle las uñas de los pies solo por diversión!
El maestro Wong no respondió. Sonriente tomó un ladrillo y se aplastó la mano con él.

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