martes, 10 de abril de 2012

VIRTUDES DE LA NECROFILIA

Por sobre todas las cosas, la quietud. Ese silencio como de tierra fresca, recién removida. Silencio de primavera constante, de tenue lluvia invernal. Luego, la verdadera espesura del amor. La mórbida tibieza de los amantes que quizás no conozcan ni sus nombres.
El cálido estar sin necesitar nada más cuando el acto ha concluido y sobreviene la pequeña calma, quizás recostados junto a la lápida que revela la fragilidad de las circunstancias.

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