martes, 12 de junio de 2012

EL CAPITAL

Encuentro migajas de pan en el pasillo de la oficina y las voy recogiendo una por una. Ellas me conducen a una pequeña casa de chocolate junto a la gerencia donde vive una bruja de aspecto regordete y una notoria verruga en su nariz. Me invita a pasar y veo que los gerentes, con ropas de niños, han sido colocados en bandejas de plata y que cada uno de ellos lleva una manzana en la boca. La bruja me dice que el horno está a punto. Yo le pregunto dónde están las servilletas.

2 comentarios:

Nedda dijo...

Siempre existe una vuelta de tuerca.

alejandro bentivoglio dijo...

es una tentación reversionar lo viejo.