martes, 12 de junio de 2012

SEDUCCION

Una red de miradas converge en un punto. El punto se mueve y las miradas lo siguen. El punto vacila y los ojos parecen prestos a salirse, a rodar fuera de las caras y quedar suspendidos de un borde frágil y en apariencia, solo en apariencia, infinito. Pero luego sigue un próximo movimiento y son las pupilas las primeras en regresar y la cara se nos hace otra vez normal, quizás con un leve rictus que los extraños no pueden comprender hasta que no han visto el punto que gira, mórbidamente en el espacio, enseñándonos una recta que promete más, mucho más para después.

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