martes, 10 de julio de 2012

OTRA FICCIÓN

El partido revolucionario tomó finalmente el gobierno. Las ejecuciones no se hicieron esperar y pronto los enemigos sintieron terror. Luego de algún tiempo de sangre y muerte, los revolucionarios decidieron que ya era hora de cortarse las barbas y vestirse bien. Al menos cuando estaban entre ellos, bebiendo por la buena fortuna. Para las salidas al exterior, tenían preparadas las mejores barbas postizas en sus uniformes verde oliva.

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