miércoles, 8 de agosto de 2012

ELLA, ENCANTADORA


Quedé embrujado por su presencia. No era una chica demasiado bonita, pero poseía una figura impresionante. Ya me habían hablado de ella, me dijeron que solía venir a esta discoteca cada noche, que escogía a un galán para llevarlo a su departamento y hacerle el amor toda la madrugada. Yo era el elegido, lo noté al ver su sonrisa. Intenté decir algo, pero ella me hizo un gesto de silencio, me tomó de la mano y me llevó a bailar.El tiempo pareció perder sus propiedades y el espacio también, a medida que nos deslizábamos por el salón. Sin saber cómo, terminamos en su habitación y sí, hicimos el amor el resto de la velada. La mañana nos despidió con un beso. 
Cuando anocheció fui a buscarla a la misma discoteca. Me saludó de lejos porque  estaba con otro. Algunos, que ya habían estado con ella, me dijeron que ni me preocupara por hablarle. Cada noche, su tarifa aumentaba un poco más.


Carlos Enrique Saldivar & Alejandro Bentivoglio

2 comentarios:

Juanito dijo...

¡Qué gran final! Inesperado (por lo menos para mí).
Muy bueno.
Saludos.

alejandro bentivoglio dijo...

saludos, gracias por pasarte!