sábado, 18 de agosto de 2012

EN LA GUERRA CONTRA EL SUEÑO II


 En una planicie de arenas rojas y cachos de carne desparramados por doquier, bajo un cielo que se licuaba de tan atacado que estaba por los seres del sueño, la compañía Beta, compuesta por cincuenta varones de distintas razas, armados con bazucas de realidad y dos o tres granadas hiper-vigilias, avanzaba despacito tanteando el terreno. Los dos soles de aquel sistema bailaban una rumba. El sargento Pork fumaba su cigarro.
-¡Que nadie se quede dormido! –gritaba cada tanto. -¡Déjese de estar quieto, cabo Descartes! –aullaba el sargento-. Que así nunca vamos a ganar esta guerra.
-¡Es que me confundo! ¿Sueño, pienso, existo?
-¡Cállese y camine que si no va a terminar como el soldado Berkeley!
Más lejos, venía un hombre que murmuraba cosas incomprensibles, que sonaban como ¿nos sueñan, nos piensan, existimos?
Nadie quería mirar las ovejas de suministros que transportaba el cabo Dick. 


Esteban Moscarda & Alejandro Bentivoglio.

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