sábado, 18 de agosto de 2012

EN LA GUERRA CONTRA EL SUEÑO III


 Las ovejas ya no sueñan por miedo a que sus circuitos eléctricos queden descompuestos. Los niños de carne-metal programaron sus almas sintéticas para aguantar la falta de paisajes oníricos. La guerra sigue. En algún sector de la galaxia antes conocida como Andrómeda un renombrado general, de apellido Borges, planea su próximo ataque como si fuese una partida de ajedrez. El campo de batalla está atestado de peones en forma de tazas de café gigantes. Los mundos son extraños, plagados de amenazas como tigres y laberintos. El general mueve sus piezas, encegueciéndose en la inutilidad de sus subordinados que se niegan a atacar a los humanos y destruirlos de una buena vez, acabando el mundo para empezarlo otra vez en un eterno retorno.
-¿Es que no puede seguir una simple directiva? –grita el general a su segundo-. ¿Qué excusa tiene usted?
-Yo, robot –responde el interrogado, disculpándose.


Esteban Moscarda & Alejandro Bentivoglio


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