miércoles, 8 de agosto de 2012

IMPACTO QUE TARDA


Me he lanzado de la azotea del edificio, dentro de poco mi cabeza quedará destrozada contra un suelo de cemento, intento no pensar, pero las imágenes de la traición de Mara: su curvilíneo cuerpo, montado rítmicamente sobre un extraño. La escena de su rostro asustado ante mi presencia, el sonido de su voz pidiendo perdón, parecen eternizarse. ¿Cuándo moriré? ¡Quiero golpear el piso de una vez! ¡Déjame en paz, Mara!
 Pero ella no escucha y gritá perdón, o yo entiendo eso, y en realidad dice: soltame, desgraciado, que nos matamos. No sé.
 Mis manos aferrando sus muñecas no se sueltan ni cuando nos estrellamos en el suelo. El extraño, ese miserable, ha caído también sobre ella, como copulando aún en el fin. Ni siquiera luego de haberlos encañonado para obligarlos a saltar conmigo se han separado, pienso unos segundos luego del impacto. Y cierro, cornudo, mis ojos.

Carlos Enrique Saldivar & Alejandro Bentivoglio

1 comentario:

Juanito dijo...

Uhhh, qué micro. Estupendo.