sábado, 18 de agosto de 2012

LA NATURALEZA DE MI ENCIERRO


Estoy en una cárcel. Pero no es una cárcel común. No hay barrotes ni cadenas. No hay guardias ni tampoco presos. Solo estoy yo. Las paredes son reales pero metafísicas, insoslayables. Me alimento de una pasta extraña que aparece por momentos, cuando el hambre se empecina en arrugarme. No recuerdo mi crimen. Sí sé que fue algo terrible, una afrenta mayor que ensucia los legajos de mi éter. No, no se sonroje, estimado interlocutor: mi alma también puede llorar. Usted debería saberlo bien. Porque está aquí. Sí, dije que estoy solo. ¿Pero quién soy, yo o usted? Usted  también está aquí. Como parte de mi crimen. Todo crimen necesita una víctima. Usted es mi víctima. Y está en mi cárcel, una que no es común, sin barrotes, cadenas, guardias, presos. Con paredes que llevan la adecuada forma de mi cráneo, donde usted pasará el resto de los días.


Esteban Moscarda & Alejandro Bentivoglio

No hay comentarios: