miércoles, 12 de septiembre de 2012

MUERTE DE LO FANTÁSTICO


Cuando el Museo de Arte cierra sus puertas y solo quedan los guardias de seguridad y las luces se apagan, las figuras de los cuadros no se mueven, ni hablan. No pasa nada extraño ni sobrenatural. Los guardias hacen sus rondas, juegan a las cartas y ríen vulgarmente hablando de mujeres de pechos descomunales.
Cuando se van a la mañana, el sol no está detenido en el cielo, sino que sigue su rumbo silencioso, como si no pasara nada. Como si nunca, jamás, jamás de los jamases pasara nada.

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