domingo, 7 de octubre de 2012

CUESTIONES DE HOSPITAL



 Entró María, la enfermera, y sonrió culposa; examinó la mesa, como buscando algo, murmuró algo que ninguno de nosotros logró descifrar, renunció a su pesquisa y salió dejando la puerta abierta. Natalia se puso de pie y la cerró.
 —Se volvió loca cuando supo que el padre era asesino serial —dijo Estela.
 —Simulá —repliqué—. Sacá ventaja de eso.
 Natalia y Estela se encogieron de hombros al mismo tiempo, algo que me causó mucha gracia.
-¿De qué te reís? –me preguntaron.
-De nada –dije-. Se la pasan culpando a papá de todo.
-Vos mejor callate que ella ya se despierta y le duele la muñeca por las esposas –dijo Natalia.
-Tengo la llave, se la robé al policía.
-¿Se van a callar? –dijo Lucette al despertar, hablándole a todas las voces que habitábamos su cabeza-. Dios, después se preguntan por qué quiero matar gente.

(Sergio Gaut vel Hartman & Alejandro Bentivoglio)

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