jueves, 1 de noviembre de 2012

EL MISTERIOSO DOCTOR



Bebió el brebaje, esperando la metamorfosis. Pero los minutos transcurrieron sin que nada sucediese. Años de trabajo habían sido en vano, la nueva fórmula tampoco funcionaba y jugar a Dios seguía siendo inútil.
-¿Y bien? -preguntó Solange.
Él se encogió de hombros. Cuando giró hacia la puerta, Solange dejó escapar un grito: él ya no tenía espalda.

2 comentarios:

Juanito dijo...

Pánico en el final. ¡Excelente!

alejandro bentivoglio dijo...

gracias!! saludos!!