domingo, 16 de diciembre de 2012

DESPUES DEL DILUVIO UNIVERSAL



Antes, le dijo, los días eran más largos. Y había tiempo para perder. Realmente lo había. Uno podía ver gente perdiendo el tiempo por todas partes, en las calles y en sus casas. Por una ventana abierta, por callejones en sombra. Llovía tiempo y todos hablábamos de lo que era bueno y lo que era malo y de lo que era importante y de lo ridículo. Pero ahora, somos otros.
Ya nadie se animaría a dejar caer arena al suelo.

2 comentarios:

Sandra Montelpare dijo...

Sólo me resta decir "excelente". Esa última oración es tremenda.
Un placer leer este blog. Cuánto oficio tiene.

alejandro bentivoglio dijo...

gracias, me alegra que te guste, Sandra!!