domingo, 16 de diciembre de 2012

PROFESIONAL



Recortó cuidadosamente a Carla y la clavó a la pared con unos alfileres. Ella se quejó en un principio, pero luego se sintió más cómoda y él se alejó unos metros para contemplarla.
En las tardes, quitaba la suciedad de las extremidades. Si cualquier visita llegaba, él hubiese odiado que dijeran que era un mal decorador de interiores.

2 comentarios:

Raúl O. García. dijo...

Surrealista y delirante. Hay algo de romanticismo en las primeras lineas, creo.
Saludos.

alejandro bentivoglio dijo...

sí, puede que lo haya. saludos!!