jueves, 21 de marzo de 2013

PRINCIPIO DEL VISITANTE



No sabemos quiénes somos pero disimulamos bastante bien. En el pueblo es imposible clasificarnos como impostores o habitantes originales.
Cuando llega un forastero, nos quedamos todos quietos pretendiendo ser árboles, casas, piedras que no se han movido en años.

2 comentarios:

Juan Esteban Bassagaisteguy dijo...

Me gustó, buena perspectiva.
¡Saludos!

Raúl Omar García dijo...

Después hablan de pueblos abandonados. ¿Las cosas que hay en él no cuentan?
Voy a mirar bien de cerca a la próxima piedra que me haga tropezar, cuando visite algún lugar.