jueves, 21 de marzo de 2013

RITUAL



Noche tras noche me confieso en la palabra. A veces es la misma. En ocasiones cambia. Lo único seguro es que cuando llega la mañana e intento descifrarla, leerla, capturarla, lo único que encuentro es un borrón blanco junto a mis lápices interminablemente rotos.

1 comentario:

Raúl Omar García dijo...

Y esa palabra es como los sueños, al cabo de unos instantes de estar despierto, uno ya no los recuerda.