martes, 5 de marzo de 2013

SHE IS SO ESPECIAL (NEW MIX)

Escuchaba música en un vestido de plástico. Creía que podía hacerse invisible y que las llamas no podían afectarla. No realmente. Los cañones le producían una extraña sensación de distancia y caminaba cerca de las paredes.
En ocasiones yo podía ir a cualquier lado y presentarla como el amor de mi vida. Otras veces, al pasar por debajo de un puente, esperaba que la música cesara para decirle que nunca entendía exactamente de qué estábamos hablando.-¿De qué estamos hablando? –preguntó ella-. Deja de jugar. Mira lo maravillosa que es la vida. Mira. Miré a las farolas y, completamente cegado, comprendí que el final no era ella, era yo. Pensé por dos veces en la injusticia del paseo solitario hasta el callejón donde encontré los primeros restos. Libros casi deshechos. Comprendo tarde para qué me servía su voz gelatinosa, que quedó incrustada en mi cerebro como una pelota de goma. Era gris. El día, la tarde. Las respuestas estaban en el Laboratorio Strapleton, en la calle Singapur, a muchos metros, a varios quilómetros. Me pidió que dejara de pensar y la arropara; con palabras. No digas ni una sola, di un movimiento. A4. Caballo. Alfil a torre. Dejas la reina, ¿vale? No puedo permitir que sigas pensándome a mí sólo y no distingas tantas personas a tu alrededor. Suspirando. Latiendo. Susurrando. Gimiendo por ti. Es culpa tuya. Sólo uno de esos trozos conseguirá que, en el futuro, los valles de piedra de Gomilandia pierdan su sabor a fruta y dejes de escurrir la lengua cuando jugamos al golf y buscas entre tantos agujeros. Especies. Especies de… no logro encontrarlo… casi está, es un juego. Un enjambre de abejas ubicado en la Ciudad Matutina a las seis en punto de la mañana. Me gusta levantarme a tu lado y encontrar el desayuno en la mesilla. Puedo leerte el periódico desde la cama, y dibujar con la mente. Entre todas las personas de la calle, entre todos los que caminan hacia el trabajo, descubro un ser que me llama; escucho el sonido cibernético y le sigo hasta La Cueva. Está oscuro. Hay demasiadas luces al fondo y nubes y cometas. Me besa sin ropa. Llego a mi trabajo. Ficho. Con la huella digital. ¿Es demasiado caro?, pregunta. Es demasiado costoso que estén sin trabajo. La antigua tarjeta está obsoleta. Nos paramos frente a un escaparate. Los días de lluvia no abrimos. Los días de sol no abrimos. Los días erosionados no abrimos. Quedamos en el bar de siempre con unos amigos: Hans, Pete, María y Tom Clamcy. En el laboratorio de Strapleton.


Versión Original: Alejandro Bentivoglio /  Remix: Raquel Sequeiro.

3 comentarios:

Raquel Sequeiro dijo...

Me propongo terminar de leer Ariadna(Tú Ariadna), y me encuentro un 'New Mix'. Alejandro: gracias. Un placer leerte, colaborar y escribir a partir de. A ver quién le mete la mano a Nocturnos. Genial.

josé dijo...

hola amigo, una lengua extraña la suya, pero muy interesante para mi curiosidad. Me celebro por haber pasado por aquí, saludos.

alejandro bentivoglio dijo...

gracias por los comentarios a ambos. Espero que vuelvas a pasar José.