viernes, 26 de abril de 2013

ENTRAMADO


El laberinto se va modificando a cada paso. De hecho, se podría decir que se va construyendo a medida que no avanza. Es decir que los pasos hacen los corredores y cada giro es una parte más del entramado que nos atrapa en este constante caminar por lugares que se repiten y cielos que solo son vistos con el cansancio del que ha perdido la esperanza que la tierra pueda proveer.
El laberinto, su construcción, es nuestro constante caminar cansino, con pasos que van deconstruyendo una idea que no avanza, que se repite y una esperanza entramada entre el pasado y el porvenir. Laberinto fue el mapa de Jericó en el siglo XIV, según la Biblia, un lugar formado por calles y encrucijadas, intencionadamente complejo para confundir a quien se adentre en él, lo importante era descubrir el sentido entre el centro y la entrada, porque no tiene salida.

(Alejandro Bentivoglio & Ada Inés Lerner)

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