martes, 16 de abril de 2013

GENTE QUE ESTA AHÍ



Sobre la escalera había un montón de piernas amontonadas. Las observé fastidiado. Qué desconsiderados eran todos, incapaces de juntar lo que extraían de los armarios, de las cómodas, de los baúles. Lo que se sacaban de encima, si es que las piernas eran de ellos mismos. Cierto es que la escalera no tenía ni principio ni fin, pero eso no justificaba el desorden, al menos desde mi punto de vista.
¿Qué clase de gente eran, esos tullidos que cantaban y bebían en los escalones de arriba? ¿Quién era en definitiva esa curiosa prostituta chillona del último escalón, que me sonreía cuando me veía pasar, cargando extremidades, saltando en mi única pierna hasta mi departamento?

1 comentario:

Raúl Omar García dijo...

Ja, muy delirante.
¿y cómo sabe que es el último escalón si la escalera no tiene ni principio ni fin?