miércoles, 15 de mayo de 2013

DULCE MUÑECA


Ella no parece demasiado entusiasmada, pero la beso. Su cara compungida dibujada casi con descuido refleja su desagrado. La suelto y me doy cuenta que no habrá segunda cita: se ha quitado a si misma el precinto de seguridad para desinflarse lo más rápido posible.

PUJAR


Pensaba en el mundo y aquello lo desvelaba. Si el teléfono llamaba su atención, lo miraba pensativo y se negaba a atenderlo. Quizás podía ser la muerte. El horror, el asco lo dominaban todos los días. Por eso reforzaba sus defensas. No era un desquiciado, sólo se trataba de un hombre con un plan.
Por supuesto que, pese a todo, no calculó el resquicio de la puerta y la capacidad de la muerte para usar un telegrama.

PERDIDA MI VOLUNTAD


Me elevo por un túnel donde una luz muy blanca me da de pleno en los ojos. Quiero resistirme al principio, pero todo es inútil. Me balanceo en el aire. Escucho aplausos que se van apagando mientras el mago me acaricia la peluda cabeza.    

LA BUENA GENTE


Me esperan en la puerta de mi casa. Me dicen que mejor no salga porque hoy será un día amargo. Les agradezco y vuelvo a entrar. Me escapo por la ventana. A las pocas cuadras escucho las sirenas policiales.

TODO POR AMOR


Ella me pidió la luna y le dije que se la traería. Diez millones de selenitas masacrados después, aquí, en estos fragmentos de satélite explotado, mi amor, mi promesa está cumplida.

sábado, 11 de mayo de 2013

STIRB NICHT VOR MIR

A veces solo sé que esto no existe. A veces alguien cree que sí. Y puede que me pregunten, porque lo harán, es seguro que lo harán. Y diré que ya no sé nada, ni quién soy, ni dónde está lo que alguna vez estuvo. ¿Quiénes son ustedes?, les diré. ¿Quién pregunta?, me responderán. ¿No conocimos alguna vez algo real? Porque aún en la duda sabemos que en un tiempo fuimos nosotros y pudimos nombrar las cosas.
Y no había que preguntar nada más, solo estar aquí, donde los lugares eran lugares y el perfil de una sonrisa iluminaba el lugar.
Pero cuando se han apagado las voces, solo quedan los sueños, de los que se despierta para olvidarnos.

ROSENROT


Sólo a través de la espina se llega a los labios. Dentro es cuando el invierno llega. Quizás no quiero hacer este camino, quizás el beso de una rosa anuncia el suspiro de la sangre. Pequeñas estrellas apagadas en mi mente, el corazón del fuego es tan frío como para rasgar la piel de la tierra.
Hombres cansados cuyos rostros no puedo discernir. Algunos me saludan como si me conocieran de siempre. Si me detengo a hablar con uno de ellos, no sé quién está avanzando y quién regresando hacia dónde no volver.

NARCISSISTIC CANNIBAL (QIN SHI HUANG’S LAST DREAM)

El último espacio aguarda para absolver al tiempo. La muralla que crece, la muralla que es cada cuerpo, que late con las manos que la construyen. La dura mirada de terracota. Quemar todo pasado en particular, sabiendo que renacerá para perseguir cada una de las habitaciones de este palacio en el que se cree escapar de la muerte. Pero por las ventanas también se vislumbra la noche y se escuchan a los sirvientes susurrar. No se duerma, Emperador, porque quizás sus ojos no vuelvan a ver.
El último suspiro cuando se cierra la tumba. Protejan guerreros, a quien ha sido derrotado antes del primer movimiento.

HILOS QUE SE VEN


Sus pies no tocan el suelo. Pero no hay nada mágico en el asunto. Sólo se trata de saltos excesivos. Cuando él lo explica, no puede evitar que la gente lo mire con menos aprecio.
Como cuando cruzamos en la calle un mimo y nos invita a hablar de nosotros.

THE EGO PARTY


Me humillaba estar allí de pie sin saber qué hacer más que hablarme a mí mismo, en medio de la algarabía de los invitados y las mesas repletas de fuentes con comida que algunos se zampaban impunemente en sus fauces.
Pero alguien en la puerta me había dicho que al entrar al cuarto sólo hablara con los invitados que estuviesen a mi altura.

UN BLANCO PERFECTO


Tenso el arco. El silencio nos invade. Todos guardan el aliento, porque saben que voy a acertar justo en el blanco. Sin embargo, lo irreal sucede. Al disparar, la flecha se proyecta hacia delante hasta perderse en el horizonte y, luego de un tiempo que se hace elástico, imposible, me da de lleno en la nuca. Algo de maravilloso hay en todo esto, algo de divino, eso me gustaría pensar.
Pero la hemorragia y la inconciencia me impiden participar de este pequeño milagro, vivamente aplaudido por todos los presentes.

EL HOMBRE QUE VIMOS


Por la tarde, un hombre de cabeza desproporcionada y ademanes torpes, entró al cuarto. Lo observamos confundidos, porque jamás lo habíamos visto con anterioridad. Intentamos hacerlo hablar, pero fue en vano. Él se limitó a sentarse en una silla y quedarse allí, sumido en profundos pensamientos. Al caer la noche, se levantó, nos observó con tristeza y se marchó de la casa, sin darnos una explicación.
Al día siguiente, vimos una foto en el diario y una nota sobre un hombre que se había suicidado. Era él, por supuesto. Jamás entendimos nada de lo sucedido, pero desde entonces no hablamos aunque nos fuercen. Vamos sin rumbo, como muñecos torpes, sentándonos de vez en cuando en cualquier silla al alcance, sumidos en nuestros propios pensamientos.