sábado, 11 de mayo de 2013

ROSENROT


Sólo a través de la espina se llega a los labios. Dentro es cuando el invierno llega. Quizás no quiero hacer este camino, quizás el beso de una rosa anuncia el suspiro de la sangre. Pequeñas estrellas apagadas en mi mente, el corazón del fuego es tan frío como para rasgar la piel de la tierra.
Hombres cansados cuyos rostros no puedo discernir. Algunos me saludan como si me conocieran de siempre. Si me detengo a hablar con uno de ellos, no sé quién está avanzando y quién regresando hacia dónde no volver.

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