sábado, 11 de mayo de 2013

THE EGO PARTY


Me humillaba estar allí de pie sin saber qué hacer más que hablarme a mí mismo, en medio de la algarabía de los invitados y las mesas repletas de fuentes con comida que algunos se zampaban impunemente en sus fauces.
Pero alguien en la puerta me había dicho que al entrar al cuarto sólo hablara con los invitados que estuviesen a mi altura.

2 comentarios:

Leonardo Dolengiewich dijo...

Me encantó este texto!
Abrazo.

alejandro bentivoglio dijo...

gracias por pasarte y comentar, Leo! Qué bueno que te haya gustado!