sábado, 29 de junio de 2013

EL PEOR DE LOS TIEMPOS POSIBLES

No quise parecer un demente o un recluso fugado de una penitenciería, aunque no pude evitar darle un susto mayúsculo a la chica que esperaba el bus junto al poste. No sé si saben, pero el viaje en el tiempo contempla varios ejes de traslación y uno nunca conoce el lugar dónde va a aparecer, aunque sí sabe cuándo. En este caso, al desplazarme hacia el año 2013, en la época inmediata anterior a los grandes cataclismos aparecí de una forma tan brutal que casi me estrello contra la pobre muchacha. Ella gritó. Yo intenté decirle que se calmara, que tenía que evitar una terrible catástrofe. Pero ni ella, ni la policía quizo escucharme. ¿Cómo hacerles entender que los viajeros del tiempo no viajamos completamente desnudos por ser unos miserables degenerados?

(Sergio Gaut vel Hartman & Alejandro Bentivoglio)

LA RATA

Entró en la casa por el pequeño resquicio que hay debajo de la puerta. No sé cómo lo hizo. Se pasea a sus anchas entre los alimentos de la alacena y lo ha revuelto todo. Apenas se puede andar entre tantos desperdicios desparramados por todas partes. La última habilidad que ha adquirido es abrir la heladera. Eso le da la posibilidad de entrar en ella cuando se le da la gana, sin esperar un descuido de alguno de nosotros. Come todo lo que puede y luego huye a las tinieblas, tambaléandose.
Algunas veces, aparece a la mañana. Nos dice que va a cambiar, que esta vez sí va a ser un buen padre, pero sus ojos miran el televisor encendido, una carrera de caballos a medio terminar.

(Fernando Andrés Puga & Alejandro Bentivoglio)

jueves, 20 de junio de 2013

KING NOTHING

Avanza hacia el trono. Se coloca la corona. Extiende su mano en majestuoso saluda. Suspira agobiado, se levanta. Vuelve a acomodar los muñecos de madera frente a él. Regresa a su asiento y otra vez saluda a sus súbditos, ante la mirada indiferente de los enfermeros que siguen haciendo sus rondas.

EL ACTO

Suspendido en el aire se balancea buscando llegar al otro lado. Nadie sabe que no hay cuerda que lo sostenga. Que no hay red.
Él no sabe que nadie lo ve. Piensa que el público lo aclama.
El público piensa que el acto aún no ha comenzado.
Él no está allí. Bebe una copa en un café de París y contempla un grupo de palomas que se balancean en el aire, imposibles.

EL ENEMIGO OCULTO

Supongamos que el reloj está embrujado y por eso nunca da la hora correcta. Supongamos que nadie puede romper el hechizo.
Supongamos lo contrario. Supongamos que se trata de un simple desperfecto mecánico. Alguna falla del todo explicable.
¿Acaso alguna de estas teorías podría decirnos porque nadie ha encontrado ese reloj oculto que despierta día tras día a toda la casa con sus impredecibles trece campanadas de medianoche?

CINCUENTA Y NUEVE

Cualquiera puede tener a Blancanieves por la cifra correcta. Es sumisa y nunca habla de más. Es apta para fetichistas y enanos. Le gustan las manzanas y es normal que despierte al menor beso. Tal vez finja pero es una inigualable actriz. Atiende en su caja de cristal o en departamentos pequeños.  

ACCIÓN

En mis sueños todo parece real. Excepto por el blanco y negro que le da un toque de película de los años treinta.
Cuando despierto, los colores me confunden. Las cosas parecen brillantes y desenfocadas.
Si cierro mis ojos veo en el interior de mis párpados un montón de proyectores y hombres con megáfonos que piden silencio a los gritos.

lunes, 10 de junio de 2013

LA OTRA HISTORIA


Durante el viaje, muchos valientes marineros se enfrentaron a la furia del capitán Ahab en un intento por hacerle entender la inutilidad de la persecución de la gran ballena blanca. El capitán los insultó e incluso los hizo azotar. Su venganza era lo único que podía mantenerlo en pie.
Finalmente, el Pequod alcanzó a la temible ballena. Ahab la contempló en su inmensidad, en su absoluto carácter satánico.
-Bueno, la perdono –dijo entonces-. No fue su culpa después de todo.
Ismael no se adelantó para contar la historia, porque estaba durmiendo, pero según se supo después, fue Quequeg o algún otro el que arrojó al capitán Ahab al mar.

SER UNO MISMO


Decir nada como quien lo dice todo. Hundirse en aguas que no mojan. Saborear manjares corruptos. Ir desmenuzando todas las pequeñas cosas y llegar a lo absurdo, a lo ridículo. Simples contratiempos como sentarse en una silla de tres patas. Magnificarlo todo y después, mucho después, llorar porque perdimos la llave que abre la puerta de nuestro departamento.

THE GREEN CONFESSIONS


En mi cabeza crecen plantas. Las riego por mis orejas. No me pienso como una raíz, tengo bastante autonomía con respecto a todo lo que pasa. Siento aversión a las hormigas. En fin, a cualquier tipo de insecto. Pienso que el ecosistema no es más que otra forma de elaborada hipocresía natural.

VIGILAR & CASTIGAR S.A.

Cada muro y cada barrote son hechos a medida y en el material solicitado. Las prisiones o celdas pueden construirse a pedido del interesado. A cada cliente se le entrega la llave o se arroja lejos, según sus preferencias. Desaparecer o ser un esclavo visible siempre es a gusto del consumidor. Las torturas no están incluidas en el plan simple. Pero si adquieren el Paquete Premium, nuestros empleados se encargarán de que el resto de su vida sea un infierno.
Ante cualquier duda, consúltenos, llevamos siglos en el ramo y usted seguro es apenas un infeliz al que podemos complacer con apenas un garrotazo.

AMOUR, AMOUR

La espina sabe que tiene que pagar el ridículo precio de una flor. Sobresalir para sentir alguna vez el sabor de una leve brisa de sangre en su filo. Permanecer sin importar lo que suceda, inmolarse en la belleza para capturar el verdadero tesoro de un suave dolor que llene su cuerpo. Estas heridas que no se curan, estas heridas que no quieren ser sanadas. El amor será el invierno cuando caigan los frutos; despertar con los cortes perfectamente abiertos, expectantes a los ojos que no se apartan. La espina presiente el corazón que palpita tembloroso, el beso de un animal salvaje que desgarra hasta sentir la presencia del hueso.
Y también, en su silencio hermético, de los días donde el placer sólo conoce de esta asfixia para poder respirar.