domingo, 7 de julio de 2013

WHO WANTS TO LOVE FOREVER?

Este minuto ha sido especialmente construido para ser destruido. Ha llevado años de trabajo y ahora está aquí, ansioso, impaciente. Con sus sesenta segundos listos para entrar en acción, una sola vez. Pero desde afuera parece magnificarse, parece imposible creer que lo veamos crecer solo para desvanecerse y ya no estar allí. Quizás no lo recordemos luego, quizás no nos recordemos luego. Junto a otros minutos que han sido mareas rompiéndose contra costas que solo existen en mapas bien guardados.
Pero en la noche, cuando en el departamento de arriba alguien parece bailar solo, ese o cualquier otro minuto no es más que un instante antes de apagar la luz.

No hay comentarios: