miércoles, 25 de septiembre de 2013

CINE DE AUTOR

La película empezó a proyectarse, pero la pantalla permaneció completamente en blanco. La gente no sabía qué hacer. Quizás fuera un raro experimento fílmico o un error. Era imposible saberlo, porque aquel director nos tenía acostumbrados a las cosas más extravagantes. Nadie quería moverse, porque la entrada había sido carísima y probablemente nadie tuviese nada mejor que hacer aquel día. Al cabo de seiscientos noventa minutos de proyección, lapso durante el cual no se oyó ni el zumbido de una mosca, apareció la palabra FIN en tres colores: verde, azul y rojo. Tras un breve instante de vacilación, todos los espectadores empezamos a aplaudir, y luego a gritar como locos. Jamás habíamos visto algo tan genial. Más tarde, ya en el loquero, el director vino a visitarnos y nos arrojó maníes desde lejos. Esta vez no aplaudimos porque el miserable no los había pelado.


(Alejandro Bentivoglio & Sergio Gaut vel Hartman)