miércoles, 25 de septiembre de 2013

LA META

El árbitro se equivocó y en la largada le apuntó a uno de los competidores. Disparó y todos salieron corriendo. Pensando que los estimulaba, siguió tirando. Lamentablemente nadie respetaba la pista y la meta parecía lejana. La policía intervino confundiéndolo todo porque también se sumó a la balacera y ya todo el mundo corría sin que se pudiese saber quién estaba ganando y quién no.
—Muy sencillo —dijo el juez cuando fue consultado de urgencia ante la emergencia desatada y el peligro inminente de un escándalo internacional—, que el árbitro y quien quiera sumarse practiquen tiro al blanco con los competidores, no es tan fácil acertar a un blanco en movimiento que corre en medio de una multitud. Que gane el que queda vivo.
—Es una locura.
—Como si esto no lo fuera. Además el tiro al blanco es también deporte olímpico. Matamos dos pájaros de un tiro.

(Alejandro Betivoglio & Guillermo Vidal)

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