jueves, 3 de octubre de 2013

LA SOLEDAD Y SUS CONFLICTOS

Cuando me siento abatido, medito en mi sala. La soledad se presenta desnuda frente a mí; luce hermosa, aunque triste. Me enamoro de ella rápidamente, no dejo de contemplar sus formas perfectas, su mirada perdida que no observa a ninguna parte, excepto, quizá, hacia el interior de sí misma. Corro a decirle palabras bonitas, la beso, la tiendo en mi cama, le hago el amor, pero no obtengo ninguna reacción de su parte. Esto podría ser un problema, pienso. Me detengo un momento. La soledad permanece expectante. Al diablo, me digo y sigo con mis ejercicios amatorios, ya he sido parejo de la tristeza y la desesperación, bien puedo arreglármelas con la soledad.


( Carlos Enrique Saldivar & Alejandro Bentivoglio)



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