lunes, 13 de enero de 2014

AVISO DIABÓLICO

Alquilamos casa en el bosque. Precio increíble. Totalmente amueblada. Incluye sótano misterioso con libro maldito, aporte de un árabe loco, que mejor ni leer. Tampoco escuchar grabación que se adjunta con el libro. Al menos si se desea sobrevivir a las vacaciones. Por otro lado, ideal para parejas o amigos que quieran distenderse de las tribulaciones de la ciudad.

miércoles, 8 de enero de 2014

INMUNDA CARCEL

Estoy atrapado en uno de los lugares más horripilantes del planeta, sumergido en un charco de excremento, mordido por las criaturas más repulsivas que cualquier mente humana pueda concebir; me encuentro prisionero desde hace tiempo aquí, no puedo hundirme ni salir, no siento hambre ni sed, el intolerable aburrimiento me carcome el cerebro. Lo peor es que no sé el motivo de este aberrante castigo.
Veo a mi carcelero acercarse y mi corazón late con violencia, es el miedo, es el asco por mirar su rostro.
-Toma -me dice, arrojándome la cabeza cortada de uno de mis mejores amigos-. Feliz cumpleaños, hijo.


(Carlos Enrique Saldivar & Alejandro Bentivoglio)

SOLO CONTRA UN MUNDO

Un cúmulo de sensaciones llega hasta mí, no es que nazcan de mis entrañas, es que vinieron de otro lado, del mundo exterior, quizá enviadas hacia mi organismo desde la naturaleza o desde la mente de algún otro, o tal vez surgieron en otro planeta y arribaron en forma de ondas a mi cerebro. Sí, eso debe ser, pues ahora tengo horrendos deseos: conquistar el planeta, devorar otros seres humanos, escribir un conjunto de mensajes complejos; no obstante, estoy solo, no conseguiré mi meta, pero llegaré hasta donde pueda. Empezaré por lo que tenga más a mano. Escribir un manifiesto para los periódicos, enviar amenazas a los gobiernos del mundo. Asar a mis parientes, lo más lentamente posible.

(Carlos Enrique Saldivar & Alejandro Bentivoglio)

EN EL CASTILLO

Entramos al castillo, y no hay nadie. Llamamos a los gritos, pero el conde Drácula no aparece. Tampoco su ejército de vampiresas a las cuales queremos someternos de inmediato. La verdad es que solo hay polvo y telas de arañas que cubren las paredes, los cuadros son tan antiguos que ya son indescifrables.
—¿Estamos en el castillo correcto? —preguntó Rhodes, que ya comenzaba a sentirse inquieto por nuestro viaje sin éxitos.
—Sí —le dije—. Quizá solo debamos esperar.
Y así lo hicimos, durante horas, días. Ningún monstruo se presentaba ante nosotros. Mi acompañante no dejaba de recriminarme, yo le suplicaba paciencia.
Finalmente Rhodes, harto de tanta tranquilidad, cogió sus trastos y se fue.
Me quedé solo en mi castillo. Me puse mi capa, besé a mis esposas y al fin pude reposar en mi ataúd.
Rhodes era periodista. Si hay algo que los vampiros odiamos es la publicidad.



(Carlos Enrique Saldivar & Alejandro Bentivoglio)

ESTADO DE PUERTA

De un lado al otro, las puertas parecen tener algo que decirnos, pero ninguna de ellas manifiesta nada más que unos crujidos de bisagras mal aceitadas. Sin embargo, durante días estamos seguros de que van a manifestarse. O quizás somos nosotros los que no logramos comprender las dimensiones del asunto. Es decir: si un picaporte gira hacia algún lado, ¿cómo no pensar que se trata de una indeclinable y terrible resolución?