miércoles, 8 de enero de 2014

INMUNDA CARCEL

Estoy atrapado en uno de los lugares más horripilantes del planeta, sumergido en un charco de excremento, mordido por las criaturas más repulsivas que cualquier mente humana pueda concebir; me encuentro prisionero desde hace tiempo aquí, no puedo hundirme ni salir, no siento hambre ni sed, el intolerable aburrimiento me carcome el cerebro. Lo peor es que no sé el motivo de este aberrante castigo.
Veo a mi carcelero acercarse y mi corazón late con violencia, es el miedo, es el asco por mirar su rostro.
-Toma -me dice, arrojándome la cabeza cortada de uno de mis mejores amigos-. Feliz cumpleaños, hijo.


(Carlos Enrique Saldivar & Alejandro Bentivoglio)